Senado interrogará a jefe de NSA

General Keith Alexander

Legisladores expresan preocupación y algunos piden que cancelen el programa de espionaje que revisa registro de llamadas y uso de internet. Mientras organizaciones que defienden los derechos civiles presentaron una demanda contra el gobierno.

Un grupo de legisladores expresaron estar preocupados por el programa de espionaje emprendido por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) e incluso sugieren que el gobierno ponga fin a este tipo de práctica que en nombre de la seguridad estaría violando el derecho a la privacidad.

La semana pasada la revelación del programa de espionaje que consiste en recolectar los registros telefónicos y uso de internet de millones de clientes de la compañía telefónica Verizon provocó reacciones diversas en todo el mundo.

Algunos legisladores reconocen que no estaban conscientes del alcance de los programas y están planeando examinar lo sucedido y evaluarán posibles recomendaciones para el futuro.

“Pienso que el Congreso realmente se quedó un poco dormido al volante”, dijo el representante demócrata Steve Cohen.

El subcomité de defensa del Comité de Asignaciones del Senado interrogará al jefe de la NSA, general Keith Alexander, este miércoles, y las comisiones de inteligencia de ambas cámaras serán nuevamente informadas de los programas este jueves.

La Unión Europea también pedirá explicaciones al secretario de Justicia, Eric Holder sobre los programas y exigirá que se respeten los derechos de privacidad de los europeos, así como se protegen las libertades y derechos de los estadounidenses.

En este mismo contexto dos organizaciones que defienden los derechos civiles presentaron una demanda judicial contra el gobierno estadounidense por considerar estas prácticas inconstitucionales.

La Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU) y la Unión Neoyorquina de Libertades Civiles presentaron la demanda donde alegan que el registro realizado por el gobierno viola la Primera Enmienda constitucional, que garantiza las libertades de palabra y de asociación, así como la Cuarta, que protege el derecho a la intimidad.

“La práctica es similar a espiar en cada agenda de los estadounidenses, con anotaciones que detallan con quién hablamos, cuándo, cuánto tiempo y desde dónde”, alega la demanda. “Le da al gobierno un registro integral de nuestras asociaciones familiares, políticas, profesionales, religiosas e íntimas”, afirman. Voa

Scroll to Top