La Roosevelt: Lucha de clases

En la calle 82 ya existe el BID y planean expandirlo a la Avenida Roosevelt.  Fotos Javier Castaño
En la calle 82 ya existe el BID y planean expandirlo a la Avenida Roosevelt. Fotos Javier Castaño

A los comerciantes latinos de la Avenida Roosevelt les están metiendo gato por liebre. Como no están organizados y carecen de liderazgo, los están abandonando. Pero están despertando: “No estoy de acuerdo con los planes de expansión del BID de la calle 82 en la Roosevelt, ni tampoco me habían informado”, dijo el empresario Héctor Delgado, propietario de varias agencias Delgado Travel y dueño del edificio en donde funciona su empresa en la calle 84 y la Roosevelt.

El empresario Héctor Delgado.
El empresario Héctor Delgado.

Delgado dijo a QueensLatino que por el local de la calle 84 paga 50,000 dólares anuales en impuestos, “y ahora la ciudad quiere más dinero para limpiar, iluminar, retirar el graffiti y sembrar arbolitos… Eso lo debieron hacer hace muchos años”.

Delgado no está solo. Leonard Liao, propietario del restaurante Mi Estrella de la calle 89, dijo que la situación económica tiene a los negocios en graves problemas porque la gente no tiene trabajo y la ciudad, “en lugar de ayudarnos nos quiere sacar más dinero. Esto del BID es como pagar otro impuesto adicional”, dijo Liao.

La portada del periódico QueensLatino del mes de julio del 2013.
La portada del periódico QueensLatino del mes de julio del 2013.

Carlos Trujillo, administrador del restaurante La Pequeña Colombia, tampoco está de acuerdo con la expansión del BID en la Roosevelt. “Pagamos impuestos, pagamos para que nos limpien el andén y ahora más pagos, esto no tiene sentido”, dijo Trujillo, quien está como ‘Capitán de Area” en defensa del BID en un documento que obtuvo QueensLatino. Otro que está incluido en el Comité de Dirección (Steering Committee) de la expansión del BID es David Rosero, miembro de la Junta Comunal 3#, pero tiene sus dudas: “Estoy de acuerdo con el BID, pero tienen que reformarlo porque así va a sacrificar a los comerciantes latinos que tendrán que cerrar sus negocios. En la Roosevelt y en Corona tenemos comunidades muy pobres y cuando hay reuniones del BID la gente opina sin saber y los dueños de los edificios nunca asisten”.

Jairo Rodríguez, de la Junta Comunal #3 y propietario del bar Jairo’s de la Roosevelt y la calle 81, si está de acuerdo con el BID. “Va a mejorar el área”, dijo Rodríguez, quien es también propietario del local. Vicente Corona, gerente del supermercado Mi Tierra de la calle 86, dijo que si está de acuerdo con el BID porque “al fin van a limpiar y embellecer la Roosevelt”.

QueensLatino imprimió volantes con información que distribuyó en más de 50 establecimientos de la Roosevelt y luego solicitó la opinión de algunos de los comerciantes. Pedro González, de Unión Andina en la calle 81, dijo que “los dueños de los establecimientos son los que deben pagar por el BID”.

Sin embargo, en el documento obtenido por este medio se lee que “el costo del BID podría ser pasado a los arrendatarios”. Es decir, la renta subirá aún más si aprueban el BID.

La estrategia

“No, no , no, el BID de la calle 82 está funcionando muy bien y su expansión no va a perjudicar a los pequeños negocios ni tampoco favorecerá a las grandes corporaciones”, dijo Seth Taylor, director ejecutivo de 82nd Street Partnership. Este nuevo BID (Business Improvement District) incluye “la limpieza” de la avenida Roosevelt de la calle 81 a la 114, además de Junction Boulevard y la plazoleta de la calle 103.

La concejal Julissa Ferreras convocó a la comunidad a una reunión en la escuela pública 19 para explicar el “New Deal for Roosevelt Avenue” (El nuevo acuerdo para la Avenida Roosevelt). Asistieron 130 personas, no permitieron que el público participara, leyeron algunas preguntas superficiales e informativas y dijeron que el resto de las preguntas por escrito las contestarían por correo electrónico.

“Tenemos que retirar el estigma de crimen que tiene la avenida Roosevelt, debemos organizar a los vendedores de la calle para que jueguen otro rol en el vecindario y haya un mejor balance con los comerciantes que tienen locales y pagan renta”, dijo la concejal Ferreras.

Los propietarios y los inquilinos son los encargados de votar si aprueban o no la expansión del BID, por el cual tiene que pagar una cuota anual dependiendo de sus ingresos y del espacio físico que ocupen. La cuota es por propiedad y es de alrededor de $2,000 dólares anuales, por un contrato de 5 años entre la ciudad y el BID. Antes de que el BID pase a votación en el Concejo de Nueva York, el Departamento de Servicios para los Pequeños Negocios deberá revisar si tiene el apoyo de la comunidad.

Seth Taylor, director del BID de la calle 82.
Seth Taylor, director del BID de la calle 82.

“La expansión del BID costará $1.1 millones al año”, dijo Taylor. $265,000 en limpieza, $340,000 en administración, $45,000 en mejoras, $45,000 en mercadeo y $45 en luces de Navidad. El BID de la Roosevelt abarca 22,192 pies y su valor es de $238 millones 731,886.

De acuerdo a la concejal Ferreras, ya se comenzó a invertir $350 mil en limpieza de la zona y otro medio millón de dólares para cambiar y mejorar las luces de los postes. “El vecindario ha mejorado y se imaginan lo que podríamos hacer con más dinero”, dijo Ferreras.

En un correo electrónico que los empresarios de Corona, Rubén Peña (Licorería Crystal y Corona CAN) y John Ferreira (La Casa de Ropa Interior Femenina y la Asociación de Comerciantes de Junction Boulevard), le enviaron a Taylor, le preguntan por qué no los consultan sobre las decisiones de la expansión del BID, quiénes integrarán la directiva y cuál será el salario del director, entre otras cosas.”Tanto Peña como Ferreira están en el comité que estudia la expansión del BID y yo simplemente trabajo para ellos”, dijo Taylor.

El profesor Arturo Ignacio Sánchez, quien ha seguido de cerca la expansión de este BID y es miembro de la Junta Comunal 3, dijo que aquí está en juego una lucha de clases: “En un lado está el liderazgo de quienes tienen poder y dinero, y por otro la comunidad inmigrante y sus pequeños negocios, especialmente los latinos de Corona, quienes están en desventaja”.

La concejal insiste en que el BID es lo mejor que le puede pasar a este vecindario y “no es una idea del alcalde Bloomberg, sino mía…”. Apoyando la idea de Ferreras estaba, además de Taylor, Elizabeth de León del Servicio de Pequeños Negocios de Nueva York y encargada de los 67 BIDs de la ciudad, Ernesto Cury que prepara impuestos, Karla Alfano quien vive y tiene su negocio en Corona, Rubén Darío Ramírez, de la librería El Dorado en el centro comercial de la Roosevelt y la calle 84, y John Ferreira de la Casa de Ropa Interior Femenina.

Todos los que se sentaron en la mesa de la concejal Ferrera dijeron que la expansión del BID “es una maravilla para los pequeños negocios y para la comunidad”. Taylor añadió que el BID servirá para educar a los comerciantes, embellecer el área y promover los restaurantes, montar una página digital y usar el ‘social media’, además de remover el graffiti y planificar el futuro.

Entre el público habían representantes de la Junta Comunal 3, de la Corporación de Desarrollo Económico de Queens (QEDC) y de la Cámara de Comercio de Queens.

Hay dos organizaciones comunitarias que dicen defender los intereses de los inmigrantes y de los pequeños negocios y están apoyando la expansión del BID: Make the Road Nueva York e Immigrant Movement.

“Por aquí la ciudad no limpia nada y ahora quieren cobrar más impuestos. Que no molesten más”, dijo Miguel Angel Langumas de la peluquería ubicada en el 103-17 de la Roosevelt.

“Han abandonado la Roosevelt y ahora quieren cobrarnos más dinero para arreglarla. Nadie me ha hablado de este BID y no estoy de acuerdo. Los restaurantes estamos en crisis, pagamos impuestos, nos multan por cualquier cosa y la policía no controla el crimen”, dijo Julio Mejía, dueño del restaurante Lima Pollito Dorado de la calle 95. “Hay borrachos por todo lado y vendedores ambulantes de comida que no controlan la higiene. Es una vergüenza, peor que en Latinoamérica”.

Javier Castaño 

 

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