Mago de escenario en la tercera edad

El mago Georgie Porgie. Foto cortesía

Luz Karine Vargas
“Aquí te habla Georgie Porgie, así es como me conocen en el mundo artístico y vengo haciendo magia desde el año 1991”. Con esta frase, una sonrisa en su rostro y una mirada de seguridad, comienza el relato como si estuviera dando inicio a uno de espectáculos. Este hombre que asegura que nada le queda grande.

Georgie, como es de su preferencia que sea llamado, es hijo de un padre guatemalteco y una madre salvadoreña. Llegó a los Estados Unidos cuando aún era muy chico, sin ningún recurso económico pero con todas las ganas de empezar una nueva vida llena de altas y bajas en el país de las oportunidades.

“Mis dos hermanos si nacieron en este país, ahora son profesionales y fue por sus esfuerzos que pudimos salir adelante”, dijo Georgie alzando la mirada, orgulloso y agradecido con sus hermanos por toda la dedicación que tuvieron al inicio de sus jornadas en esta nación.

“A pesar de estar entregado al mundo artístico, he tenido muchos trabajos en mi vida: agente viajero, profesor de baile, instructor de karate, empleado en un banco y cuánto trabajo se logren imaginar”, dijo Georgie, con un tono de voz que demuestra no tener miedo de hablar en público.
Georgie no solo es de esas personas que con acercarse transmiten buena energía, sino que con sus dotes ilusionistas hace dejar a cualquiera en completo asombro. “Mi vida artística comenzó hace 29 años trabajando para una compañía de entretenimiento para niños y a los 6 meses ya dominaba todo tan bien que me independicé”, recuerda Georgie con viveza.

“Mi vida fue como una mariposa que va encontrando y descubriendo nuevas cosas”. Así se refiere Georgie al camino correcto que le ha señalado la vida.  “Empecé inicialmente a hacer magia porque quería darle algo especial a Queens, a New York y fue cuando descubrí que yo era buenísimo con la magia”.

Con una sonrisa irónica en medio de sus palabras, Georgie dijo que “nadie me enseñó a hacer magia, solo veía a otros magos, aprendía trucos y les daba mi propio toque”. Así quedó demostrado una vez mas que lo que está destinado para cada persona, tarde o temprano llega.
“El año pasado hice más de 360 fiestas para públicos que incluyen a judíos, italianos, griegos e hindúes”, dijo Georgie, quien ha adquirido con el transcurrir de los años más y más públicos diferentes que certifican su buen trabajo, especializándose en todos los aspectos de la magia.
Todos podemos optar por el camino correcto y por eso Georgie finaliza diciendo: “hay magos que son de mesa, magos que son comediantes, magos que son payasos y yo no soy nada de eso, yo soy el mejor mago de escenario”.

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