Música andina para renovar la vida

Por Javier Castaño.

Para Jachamalku Inti Páucar la crisis ocasionada por el Coronavirus tiene aspectos positivos. “Es el momento de renovarnos, de buscar cosas positivas, de reencontrarnos con la familia y los viejos amigos, además de reconectar con la naturaleza”, dijo Inti Páucar en la intimidad de su hogar en East Elmhurst, Queens.
Inti Páucar habla despacio y su cabellera larga sobre los hombros le otorga un aire de libertad. “Para cambiar hay que descalzarse, sentir la tierra, su energía, abrazar un árbol, sentir el viento o escuchar los ríos”, dijo Inti Páucar antes de tomar sus instrumentos musicales e interpretar la música andina que lo ha acompañado desde los 9 años.
Para Inti Páucar la conexión con la naturaleza también puede realizarse por intermedio del yagé o ayahuasca, un ritual milenario de iniciación espiritual en las montañas de Sudamérica. Cree en el manejo de energías y en el conocimiento de los taitas o ancianos.

Dos producciones de Inti Páucar.

Nació en Ambato, provincia de Tungurahua en Ecuador. En ese poblado de la cierra comenzó a tocar la guitarra de cuatro cuerdas en fiestas familiares y peñas. Estudió mecánica industrial y dibujo técnico, pero se enamoró de los instrumentos andinos como la quena, el charango y sus “zampoñitas”, como le dice con cariño a ese instrumento de viento que se hace de bambú.
“La música es la expresión de lo que siento y quiero crear conocimiento para ayudar a la humanidad a evolucionar”, dijo Inti Páucar en un cuarto de su casa en donde tiene un estudio de grabación que quiere poner a disposición de los grupos de música folklórica e indígena de Ecuador.
Inti Páucar produce cine y ha sido reconocido en Hollywood. Habla de robótica y de Inteligencia Artificial con pasión. Gran parte de su tiempo lo pasa frente a la pantalla del computador.
Llegó a vivir a los Nueva York cuando tenía 17 años y después de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. Trabajó haciendo carteras y billeteras para Coach y llegó a tener su propia empresa de cueros. “Siempre he pensado en grande”, dijo Inti Páucar.
Como siempre viaja con sus instrumentos musicales, en Nueva York comenzó a tocar en reuniones de amigos y durante encuentros de ecuaboley, hasta que un día le propusieron integrar la agrupación Tawantinsuyu (Imperio Inca). “Teníamos que realizar una gira por Europa y como no tenía papeles, el gobierno de Estados Unidos me los dio en tres días para que pudiera viajar con el grupo”, recuerda Inti Páucar.
Luego de abandonar Tawantinsuyu se dedicó a tocar y bailar en las estaciones de los trenes, lo cual ha seguido haciendo hasta ahora. Desde hace muchos años le ayuda a la MTA a seleccionar los grupos que pueden tocar en las estaciones de los trenes bajo el programa Music Under New York.
“En los trenes de Nueva York hay muchos depresivos que necesitan sanar, necesitan la conexión con la naturaleza, con las rocas”, dijo Inti Páucar.
“También formé la agrupación Raíces para dar a conocer la cultura ancestral y la música indígena del Imperio Inca que abarca países como Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia”, dijo Inti Páucar.
Dijo que todo lo que hace es lógico y práctico y se fundamenta en cuatro paradigmas: religión, política, ciencia y economía. Siempre habla del amor y de vivir el presente.
“Quiero enseñarle a los niños que no todo es dinero, que debemos aprender a dar y recibir, que deben obtener conocimiento y saber el significado del Inti Raymi o fiesta del sol”, concluye Inti Páucar en un día lluvioso y ventoso en medio de esta pandemia que sigue cobrando vidas. “Debemos aprender a respetar el sol, la luna, las estrellas y el viento”.

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