Obrera de alturas

Jessica Betanzo Gómez, al fondo a la derecha, laborando con sus compañeros. Foto Luz Karine Vargas

Por Luz Karine Vargas

Nació bajo el signo de capricornio y tiene 26 años, lo que la caracteriza como una persona trabajadora, responsable y dispuesta a persistir hasta conseguir sus objetivos. “México es un país maravilloso y siempre habrá una parte de mi allá, pero yo tuve que venir a este país en busca de algo más”, dijo Jessica Betanzo Gómez.

“Yo soy específicamente de Zaragoza en el estado de Puebla y llegué a Queens el 31 de octubre del 2017, con todas las ganas de dar todo de mí para alcanzar mis propósitos, dejando en mi país de origen la mayor parte de mi familia”, dijo Betanzo, quien nunca había tenido algún tipo de experiencia laboral.

Betanzo dice que su primera oportunidad laboral comenzó en una pastelería llamada Capy. “Trabajaba seis días a la semana, por más de ocho horas diarias y por una paga insignificante, aguanté mucho hasta que sentí que no daba más”, dijo Betanzo parpadeando lentamente sus grandes ojos. Había decepción en su rostro.

“Continúe trabajando de mesera en un restaurante mexicano y aunque me fue súper bien, no me sentí capaz de llevar el estilo de vida agotador que requiere esa profesión”, dijo Betanzo añadiendo que entre las propinas, el sueldo y las buenas compañeras, el trabajo se hizo soportable por un tiempo.

Betanzo decidió aprender el arte de las uñas, por lo cual se enfocó en otra ocupación totalmente distinta. “Me fui metiendo a los spa, donde obtuve mucha experiencia, traté de absorber toda la información posible, pero de igual manera la paga era muy mala”, añadió Betanzo.

En ninguno de esos trabajos duró mucho y entonces empezó a investigar qué tipo de trabajos son más rentables. No tardó en descubrir el renglón de la construcción. Escuchó buenos comentarios sobre esta industria, sus riesgos, la importancia de la capacitacíón y qué tanto ganaban aquellos obreros que se arriesgan a trabajar en las alturas.

Jessica Betanzo Gómez uniformada. Foto Luz Karine Vargas

Betanzo nunca antes hubiese imaginado trabajar en esa profesión, pero su determinación hizo que quisiera hacerlo de la mejor manera. “Conseguí las licencias necesarias para ir escalando y poco a poco me he ido haciendo camino en un mundo de hombres”, dijo Betanzo tirando hacia atrás y con orgullo su rubio cabello.

“Ya llevo años trabajando en alturas con un gran equipo de trabajo y no me arrepiento de la decisión que he tomado, aunque llegue cansada cada tarde a casa, es muy satisfactorio, de verdad que no existe mejor sensación que sentir el corazón lleno”, finaliza diciendo Betanzo.

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