
Por Luz Karine Vargas
“Las pruebas están y son muchas pero no las quieren presentar”, dijo Altagraia Mayi, madre de Manny Mayi, muerto a batazos y tubazos hace tres dácadas en una esquina de Corona, Queens. “La Fiscal Melinda Katz me prometió que iba a revisar el caso de mi hijo, por eso la ayudé en su campaña y por eso estamos exigiendo aquí frente a su oficina”.
Manny Mayi corrió 16 cuadras para escapar de un grupo de jóvenes que querían agredirlo. Lo alcalzaron llegando a su casy y lo mataron a golpes. El fiscal de aquel entonces, Richar Brown, no presionó para que acusaran a los jóvenes y el policía Oscar Hernández, quien estuvo al frente de la investigación, recibió órdener para que dejar el caso “por ser muy sensitivo”.
La madre Mayi dijo que “el fiscal auxiliar que llevó el caso de mi hijo está preso por pagar testigos y me dijo en una ocasión que le preguntara al fiscal Brown sobre la verdad del caso de mi hijo”. Familiares de Manny Mayi acudieron a comienzos de esta semana a honrar su nombre y tratar de reabrir el caso.
El 30 de marzo de 1991, Manny Mayi, estudiante ejemplar del Queens College, fue perseguido por diez jóvenes blancos. Sólo un miembro del grupo, John Celso, fue acusado penalmente y luego absuelto. “Pero yo he siguido buscando justicia por mi hijo, aunque cada 4 años me cambian el detective por diferentes motivos”, dijo Altagracia Mayi.
Otro miembro de la “Banda de los Diez” es ahora un policía del condado de Nassau, Long Island. “Es una mafia la que controla el sistema penal”, dijo la madre Mayi de manerta airada.
“En este caso yo se quien mató a mi hijo Manny y no quiero morir sin que haya justicia”.
Altagracia Mayi