
El periódico El Mundo publicó que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense monitoreó 60 millones de llamadas de españoles. Esta es la más reciente revelación del caso de intercepción de llamadas del gobierno estadounidense a otras naciones. Anteriormente se conoció que esta práctica ilegal se hizo con Brasil, México, Francia y Alemania, incluyendo a la canciller Angela Merkel.
Debido a estas revelaciones, los gobierno de Europa han reaccionado airadamente y han llamado a los embajadores de Estados Unidos a rendir cuentas. El documento revelado por El Mundo no tiene los número telefónicos y corresponden a llamadas hechas entre el 10 de diciembre del 2012 al 8 de enero del 2013.
El gráfico obtenido por el periódico español corresponde a llamadas, aunque también se cree que el gobierno estadounidense monitoreó mensajes de texto y correos electrónicos. El artículo de El Mundo lleva la firma de Glenn Greenwald, quien llegó a un acuerdo con el periódico para revelar estos datos que fueron obtenidos por Edward Snowden, quien es buscado por las autoridades de los Estados Unidos por revelar información clasificada, pero el gobierno de Rusia lo dio asilo político y lo está protegiendo.
El periódico El País de España también publicó información de los millones de españoles cuyos teléfonos y correos electrónicos han sido intersectados.
Descontento en Europa
Una delegación de 23 parlamentarios europeos dio inicio a una serie de reuniones con legisladores y funcionarios estadounidenses, incluidos de la agencia de Seguridad Nacional (NSA), en una serie de encuentros que se extenderán hasta el miércoles.
Los parlamentarios son portadores de una protesta de parte de sus países tras las revelaciones de que Washington recopiló secretamente información de millones de llamadas telefónicas, entre ellas de líderes mundiales como la canciller de Alemania, Angela Merkel.
Por su parte, la Casa Blanca y el Senado expresaron visiones coincidentes respecto a la necesidad de que existan limitaciones adicionales y más controles sobre las agencias de inteligencia. “Reconocemos que es necesario que haya limitaciones adicionales sobre cómo recopilamos y usamos” los datos de inteligencia, señaló el portavoz de la presidencia, Jay Carney. El funcionario dijo que el presidente Obama tiene plena confianza en el director de la NSA, el general Keith Alexander.
Un concepto similar fue expuesto por la presidenta de la Comisión de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, Dianne Feinstein, quien expresó que “se opone totalmente” a las operaciones de inteligencia sobre países aliados.
Según la senadora, a menos que haya situaciones hostiles o de emergencia “no creo que Estados Unidos deba recolectar llamadas telefónicas o correos electrónicos de presidentes y primeros ministros aliados”, expresó Feinstein en un comunicado.
El experto en política estadounidense del King´s College de Londres James Boys dijo que las acusaciones de espionaje telefónico muestran cuán seriamente Estados Unidos aborda la guerra antiterrorista y que tales métodos seguirán aplicándose “sin tener en cuenta quien esté en la casa Blanca”, ni el daño potencial que causen a la sensibilidad incluso de aliados.
A pesar del revuelo originado, según Boys, los servicios de inteligencia europeos son aliados de la NSA y se beneficiarán de los datos recopilados por ésta.
“Todos los líderes europeos estarán advertidos de que las conversaciones son examinadas” dijo Boys. “De manera que creo que hay mucho de postura pública” en todo esto.
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