
Por Luz Karine Vargas —
Con un bastón y un cabestrillo en el brazo derecho, Evelín Cáceres camina por la calle, a paso lento pero fuerte. Nada la detiene para seguir sonriéndole a la vida.
En el año 2002 fue la primera vez que los ojos de Cáceres vieron la hermosa ciudad de Nueva York y sin duda quedó deslumbrada. “La primera impresión de esta ciudad es impactante porque es muy hermosa”, dijo Cáceres.
“Nada se compara con el país natal, pero esta nación ofrece un mejor futuro”, dijo Cáceres. La ciudad le ha parecido dura, pero “con ganas” todo se logra.
Llego a este país a vivir al lado de su esposo, con quien dijo tiene una vida feliz. “Mi esposo es ciudadano americano y me vine a vivir con él, pero mi hija se quedó en Ecuador”, dijo Cáceres con nostalgia al referirse a su única hija.
“El primer empleo que conseguí fue en almacenes Target”, pero después decidió encaminarse por otro oficio que le apasionaba, la hotelería. “Trabajé para muchos hoteles por muchos años”, dijo Cáceres.
En el último empleo donde Cáceres laboró, tuvo un accidente que no le ha permitido trabajar, aunque quiere. “Todo este proceso ha ocasionado muchos problemas, entre exámenes, terapias y citas médicas”, dijo Cáceres, quien espera recuperarse pronto.
Cáceres dijo que le gusta mucho la ciudad de Nueva York porque acá se trabaja “a la edad que sea, a la hora que sea y en lo que sea”. Ya se acostumbró a este ritmo de vida.
La seguridad es un tema que toma muy en serio, “En mi país se vive mucha inseguridad y me preocupa, aunque acá todo es más calmado y controlado”, dijo Cáceres. En este país vive más tranquila.
Cáceres dijo que nunca se contagió de Coronavirus, aunque debido a que no puede trabajar, la vida no ha sido fácil en los últimos dos años. Su familia está bien y siguen los protocolos de sanidad.
Cáceres solo se ha aplicado la primera dosis de las vacunas por temor a los efectos secundarios. “La ciudad está dando muchos incentivos por la aplicación de las vacunas. No sé si en un futuro me las aplicaré”, dijo Cáceres en medio de las dudas.
“Sea como sea, aquí en esta ciudad se trabaja y cualquier persona que se lo proponga se puede superar”, termina diciendo Cáceres con una carcajada amistosa y gritando “viva la comunidad latina”.