
El presidente venezolano Nicolás Maduro instaló el miércoles su muy anticipada Conferencia Nacional por la Paz en la que no participaron ninguno de los más importantes representantes de la oposición. Maduro dijo que “nadie tiene excusas para decirle no al diálogo” y pasó a explicar que la “convocatoria se basa en el diálogo y el respeto, por esa razón hemos abierto la casa para un debate lo más abierto y tolerante posible”, dijo.
En todo caso el salón Ayacucho del Palacio de Miraflores lució lleno; había algunos diputados, representantes de la industria, la empresa privada, la iglesia y funcionarios afines al gobierno.
En su intervención el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, lamentó que “Los que están afuera no saben lo que se están perdiendo” y dijo que muchos querían asistir a la reunión “pero no los dejaron”.
La coalición de partidos opositores, la llamada Mesa de la Unidad (MUD), dijo no haber acudido a la convocatoria por considerar que no cumple con las condiciones adecuadas.
“No nos prestaremos para lo que derivará en un simulacro de diálogo que desemboque en una burla a nuestros compatriotas”, dijo en un comunicado el portavoz de la MUD, Ramón Aveledo.
En sus ausencias, Jorge Roig, el representante de la máxima cúpula empresarial, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), tomó la voz disidente y exhortó al mandatario a “calmar los ánimos”.
“Nuestro país no está bien presidente, no está bien, usted tiene que escuchar otras voces diferentes a las que lo acompañan. Allá afuera hay muchos muchachos peleando por legítimas protestas”, dijo.
Roig también hizo fuertes señalamientos sobre el rumbo del país que impone el gobierno.
“Ustedes tratan de imponer un modelo económico fracasado en el mundo entero”, le dijo a Maduro.
La Conferencia tuvo lugar el mismo día en que mujeres venezolanas realizaron manifestaciones en Caracas para recordar al presidente sobre la urgente necesidad de encarar los problemas que acompañan las protestas, principalmente la violencia, la inseguridad y la escasez de productos básicos. Voa
Carta al Papa Francisco
El dirigente venezolano Leopoldo López había enviado una carta al papa Francisco poco antes de entregarse, en la que pide voz y guía para Venezuela, según informó su esposa Lilian Tintori en su cuenta de Twitter.
López, que tiene ya nueve días detenido en una prisión militar, dice en su misiva que se ha atrevido a enviarla “porque estoy convencido, como millones en Venezuela, que su voz, su guía y su bendición a nuestro pueblo en este momento puede marcar un profundo impacto en el destino próximo de nuestro país”.
“Le escribo esta carta desde la clandestinidad y a pocas horas de presentarme ante la justicia manipulada de mi país, que ha emitida una orden de captura en mi contra, atribuyéndome delitos de homicidio y terrorismo, por el simple hecho de haber convocado a nuestro pueblo a ejercer nuestro derecho a la protesta…”, le dice.
López explica cómo se vive en Venezuela una “persecución y criminalización” con la que se pretende “sembrar el miedo y limitar la voz de millones de venezolanos que promovemos el cambio”.
“Con solo el hecho de que Usted lea estas líneas –termina la carta—y guarde en su corazón un lugar para el pueblo venezolano, nos dará una inmensa fortaleza para seguir adelante, guiados por las enseñanzas de Cristo Nuestro Señor”.
La carta fue publicada por Tintori luego de conocerse el mensaje del papa Francisco en la audiencia general de los miércoles, en el que hace un llamado a “que cesen cuanto antes la violencia y las hostilidades y, sobre todo, que el pueblo venezolano, a partir de los políticos y las instituciones, lleguen a la reconciliación”.
El tuit presenta una foto de la carta, pero ésta también puede leerse en el propio sitio web de López, http://www.leopoldolopez.com/santidad/. Voa