
En un sorpresivo e inesperado resultado, solo 7.200 votos separaban a los dos candidatos a la presidencia de El Salvador, cuando ya se habían escrutado el 94,76% de los votos. El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Eugenio Chicas, salió en cadena nacional de radio y televisión para pedir la calma a la población y esperar el recuento final programado para comenzar mañana mismo.
La elección parecía que se iba a decidir hasta dentro de un par de días, pues quien quiera que pierda seguramente recurrirá a impugnaciones.
El candidato oficialista y actual vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, del FMLN, obtenía el 50,13% de los votos, mientras el actual alcalde de San Salvador, Norman
Quijano, del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) obtenía el 49,87%.
Fue una gran diferencia con la primera vuelta, cuando Sánchez Cerén estuvo a punto de ganar la mayoría, al alcanzar un 48,95 % de los votos, es decir 1,05 % menos que lo necesario para alcanzar la presidencia. En esa elección Quijano obtuvo el 38,96% de la votación.
Hasta hace 15 días, las encuestas vaticinaban el triunfo del vicepresidente, con ventaja de entre 10 y 18 puntos porcentuales.
Los datos preliminares de la votación indican que el 60 % de la población emitió el sufragio, es decir, un 15 % meas que en la elección del 2 de febrero.
El candidato que resulte electo tomará posesión el 1 de junio y gobernará durante cinco años.
Unos 4,9 millones de salvadoreños mayores de 18 años están convocados a votar, pero las autoridades electorales informaron que 650.181 salvadoreños no renovaron sus Documento Único de Identidad y no podrán ejercer el sufragio. Voa