
Estados Unidos reiteró este martes la importancia de que exista un mediador imparcial en Venezuela para que tanto oposición como gobierno inicien una mesa de diálogo. La portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, reafirmó la propuesta de Estados Unidos ante la crisis por la que atraviesa dicho país, con saldo de al menos 29 muertos en casi cinco semanas de protestas.
”Creemos que el diálogo debe ser facilitado por un tercero que sea aceptado por todas las partes en Venezuela, incluidos los de la oposición que creen que sus derechos democráticos están siendo reprimidos. Más allá de eso, no tengo todos los detalles sobre los planes de Estados Unidos. Creemos que un tercero es esencial para llevar adelante este proceso”, reafirmó Psaki.
Las declaraciones de la portavoz de la diplomacia estadounidense hechas inicialmente ayer fueron la respuesta de Washington a la solicitud del presidente de Venezuela Nicolás Maduro de que Estados Unidos nombre a un enviado especial para hablar de paz y de la crisis venezolana.
Sin embargo, EE.UU. insistió en que ningún diálogo resolverá la crisis si antes no se detiene la represión contra los manifestantes.
“En primer lugar quisiera decir que el gobierno de Venezuela debe detener la violencia contra los ciudadanos que ejercen su libertad de expresión. El gobierno de Venezuela debe poner en libertad a los que ha encarcelado injustamente, permitir a los ciudadanos libertad de expresión, levantar las restricciones a la libertad de prensa, y participar en un diálogo inclusivo con todos los venezolanos en el espectro político. Esos serían los pasos más productivos que podrían tomar”, sostuvo Psaki.
Por su parte, el dirigente opositor Henrique Capriles dijo que aceptaba el reto a debatir lanzado por Maduro, y dijo que espera que ambos decidan el lugar y la fecha.
Maduro desestima sanciones de EE.UU.
Las amenazas de sanciones de legisladores estadounidenses como Ileana Ros-Lehtinen y del mismo secretario de Estado, John Kerry, tienen sin cuidado al presidente venezolano, Nicolás Maduro, o al menos, así lo expresa.
“El más perjudicado en una escalada de sanciones va a ser Estados Unidos, su sociedad, sus empresarios, su pueblo”, advirtió el mandatario en su nuevo programa radial semanal.
“Ojalá no nos metan por ese camino para demostrar lo que no queremos demostrar, que serían ellos los más perjudicados”, añadió.
Indicó que el petróleo que no se compre a Venezuela sería vendido a otros. “De repente lo vendemos hasta a mejor precio, no tenemos problemas, nosotros somos libres”, señaló.
En una entrevista concedida a la Voz de América, Ros-Lehtinen dijo que Estados Unidos tiene la obligación moral de apoyar al pueblo venezolano en la defensa de sus derechos, sugiriendo que el gobierno del presidente Obama puede recurrir a negar visas a funcionarios venezolanos, congelar bienes, impedir transacciones financieras y reducir la compra del petróleo.
Maduro piensa que las medidas propuestas no tendrían efecto en Venezuela.
“Es una estupidez de la ultraderecha, del lobby de la ultraderecha del Senado de Estados Unidos pensar en leyes contra Venezuela, nos resbalan sus sanciones”, enfatizó Maduro, tras reiterar, no obstante, la intención de su Gobierno de tener “relaciones de respeto” con Washington.
El periódico El Universal informó en octubre del año pasado que, Venezuela, que hasta hace un lustro despachaba 1,36 millones de barriles diarios de petróleo y derivados a Estados Unidos, hoy exporta solo 865.000 barriles diarios.
El diario señaló que aunque Venezuela sigue siendo un importante proveedor para Estados Unidos (8,78% del total de petróleo importado por EEUU), la relación está cambiando hacia una importante necesidad venezolana de comprar productos refinados al país norteamericano. Voa