Marchas pro inmigrantes el primero de mayo Día del Trabajo

En Nueva York, como en años anteriores, hablán marchas en defensa de los derechos de los trabajadores y de los inmigrantes. Foto Javier Castaño
En Nueva York, como en años anteriores, hablán marchas en defensa de los derechos de los trabajadores y de los inmigrantes. Foto Javier Castaño

Organizaciones comunitarias, religiosas y sindicales alistan una nueva jornada de protestas contra las deportaciones para el 1 de mayo, con las que pretenden seguir hablando del tema, ya que la reforma migratoria por el momento parece inalcanzable. La principal central sindical del país, la AFL-CIO, el Movimiento para una Reforma Migratoria Justa (FIRM) y Casa de Maryland, entre otras, quieren aumentar la presión no solo sobre el presidente Obama sino también sobre el Congreso.

Planean una serie de manifestaciones frente a la Casa Blanca, en Washington, y en otros lugares del país, las cuales, dicen, irán aumentando a medida que se acerque el 28 de junio, cuando se cumpla un año de que el Senado aprobara la iniciativa de ley S744, que pretendía abrir una ruta a la legalización para más de 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Si bien el Congreso regresa este lunes de dos semanas de receso y tiene por delante una larga agenda de temas pendientes, incluyendo la reforma migratoria, no se espera que sus debates produzcan nueva leyes.

El presidente Obama instruyó al secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson, a buscar la manera de “humanizar” la política de deportaciones, pero dijo que no emitirá decreto adicional alguno para detenerlas, como quisieran las organizaciones.

“Nuestras familias simplemente no van a tolerar esto más, ni del Congreso ni de la administración”, advirtió la activista, Kika Matos. Los grupos reclaman a la Casa Blanca que aplique una fórmula similar al alivio que otorgó a los estudiantes indocumentados a través del programa de acción diferida (DACA) que les concede permisos laborales de dos años de duración, prorrogables.

Las organizaciones dicen estar preparándose para la siguiente fase de la escalada contra las deportaciones, con manifestaciones “desde Nueva York hasta California” y con jornadas de registro de electores latinos de cara a las elecciones legislativas de noviembre, que renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Las perspectivas de que los republicanos alcancen mayoría en ambas cámaras son buenas, debido a que sus miembros son elegidos en circuitos electorales locales en los que tienen alta participación los electores blancos y conservadores. Voa

PRESIDENTE OBAMA NO ES POPULAR

El presidente estadounidense Barack Obama regresa esta tarde a Washington, pero las noticias que se va encontrar no son muy buenas. Una encuesta del Washington Post y ABC News muestra que su popularidad ha disminuido a los niveles más bajos de su presidencia.

De acuerdo al sondeo, Obama cuenta solo con el 41 % de aprobación de los electores, una disminución de cinco puntos porcentuales comparado con los tres primeros meses del año.

En el detalle se ve que solo 42% aprueba su manejo de la economía, 37 % aprueba el manejo de la entrada en vigencia de la ley de salud y el 34 por ciento aprueba lo que ha hecho en la crisis de Ucrania y Rusia.

Los números también podrían significar un grave problema para los candidatos demócratas que se preparan para las elecciones de medio período de noviembre, en las que se elige la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. En ese sentido, la baja popularidad del presidente Obama podría ser visto como lastre.

La opinión mayoritaria es que los republicanos mantendrán el control de la Cámara de Representantes, pero también tienen una buena oportunidad de hacerse del control del Senado donde hay más puestos demócratas en juego.

Muchos demócratas decepcionados por Obama puede ser que no salgan a votar en noviembre.

El tema electoral más importante será la ley de salud, también conocida como Obamacare, y aquí un buen número de estrategas demócratas están urgiendo a los candidatos demócratas a impulsar la idea de implementar la ley aunque con algunos remiendos, que podría ser más popular que el mensaje republicano de “rechazarla y reemplazarla”.

La popularidad del presidente es un poco mejor que la que tenía el presidente George W. Bush en la primavera de 2006. Voa

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