Let’s Get Back to the Basics of Helping Our Latino Community (Versión en español más abajo)

LULACThis week, hundreds of League of United Latin American Citizens (LULAC) members from across the country will be in New York City for the 85th Annual National Convention to discuss issues important to our community, elect national officers and adopt resolutions establishing LULAC’s policy platform.

With the growing influence of Latinos in this country, midterms featuring Latino candidates, the ongoing implementation of the Affordable Health Care Act, and a humanitarian crisis on the border due to stalled immigration reform, we have a full pallet. Ironically, a campaign against a health and nutrition company, Herbalife, has surfaced on the LULAC National agenda. LULAC has several Herbalife members claiming the benefits of Herbalife. These members feel encroached by our National position and preemptive action against Herbalife. Therefore, we feel compelled to engage in the internal debate as to whether or not the dispute between a Hedge Fund and Herbalife is within our scope or prevue as to our civil rights platform. In New Mexico, we passed a state resolution calling for LULAC to take a neutral position on Herbalife. Our question is do we have a dog in this fight considering many other important issues we are experiencing that adversely impact our community? Why has the National LULAC Executive Committee taken on the Herbalife fight with so many members that are Herbalife distributors? Why with such urgency? Why hasn’t there been a resolution presented at any district, state or national assembly to properly debate an official position, good, bad or indifferent?

Some State LULAC Boards and Assemblies do not always agree with the National Executive Committee. We in New Mexico, have expressed concerns as to recent actions regarding a California LULAC official’s suspension the day before her State Convention for supporting Herbalife. This is because we questioned its veracity that the full National Board of Directors did not take this action and the member in question was not afforded proper due process. This coupled with efforts to present another neutral resolution at the Texas State Convention was not afforded ample debate and vote for consideration. Texas LULAC members were forced to return Herbalife’s donation to fund LULAC scholarships. And then, it was reported by several National Board members that LULAC National made a directive to ban states from accepting Herbalife sponsorships.

Our concern is the motivation behind this issue. Many of us are aware that, Wall Street investor, Mr. Ackman placed a $1 billion bet against the company. A Herbalife shut down would have made him millions of dollars. A New York Times story in March details how the Hedge Fund is taking on this battle, by lobbying Congress and enlisting the support of national Latino organizations, including LULAC. The League should be concerned with some of Mr. Ackman’s past dealing and how it adversely impacted our community. One should refer to the history of Corrections Corporation of America (CCA).

Apparently, from 2009-2011, Ackman was the largest single investor in CCA, the largest prison company in the country. CCA’s properties include detention centers for immigrants. As the Latino community cried out against increased deportations, Ackman and his associates benefited from the increased ICE detentions, which meant more revenue for CCA. His investment also meant an expansion strategy into the U.S. Border States to meet detention needs. That investment paid off, as revenues from immigrant detentions increased by $90 million from 2009 through 2011. To protect its interests, CCA lobbied Congress to increase funding for detention centers, and to keep CCA out of any scrutiny over its ICE detentions. And in a final blow to Latino advocates, in 2009, CCA participated in a meeting that produced the anti-immigrant language that would become SB 1070 in Arizona. When all was said and done, Bill Ackman sold his CCA shares valued at $200 million.

There is no question that Bill Ackman is not our advocate. Clearly, before he reinvented himself as a champion of Latinos, he worked against our Latino community’s interest. Our question is, why should we engage in business disputes where we truly have no financial interest or benefit? We should allow the membership through the National Assembly to decide the fate of this issue.

By Pablo Martínez

He served as New Mexico LULAC State Director from 2006-2010

Volvamos a lo primordial: ayudar a nuestra comunidad Latina

Esta semana, cientos de miembros de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) se reunirán en la ciudad de Nueva York para celebrar su 85va Convención Anual en la cual discutirán los temas más importantes para nuestra comunidad, elegirán a sus funcionarios nacionales y adoptarán resoluciones para establecer la plataforma política de LULAC.

Con la creciente influencia de los latinos en este país, el aumento de candidatos latinos en las elecciones de mitad de periodo de este año, la implementación de la Reforma de Salud y la crisis humanitaria en las fronteras –debido al estancamiento de la Reforma Migratoria– tenemos una gama completa de asuntos por atender. Sin embargo, irónicamente, la campaña en contra de la compañía de salud y nutrición, Herbalife, aparece en la agenda nacional de LULAC.

LULAC cuenta con varios miembros de Herbalife que dan buena fe de los beneficios de la compañía. Estos miembros se sienten agredidos por nuestra posición nacional y acciones preventivas en contra de Herbalife. Por tal razón, nos sentimos obligados a participar en la discusión interna sobre si debemos continuar o abandonar la disputa entre un corredor de bolsa de alto riesgo y Herbalife, y si la misma está a nuestro alcance y promueve nuestra plataforma de derechos civiles.

En Nuevo México pasamos una resolución estatal pidiendo a LULAC tomar una posición neutral respecto a Herbalife. No obstante, debemos cuestionar lo siguiente: ¿tenemos intereses particulares que nos motivan a considerar importante esta lucha en contra de Herbalife cuando nuestra comunidad, en estos momentos, se enfrenta a temas tan pertinentes que nos afectan negativamente? ¿Por qué el Comité Ejecutivo Nacional de LULAC ha asumido la lucha contra Herbalife si entre nuestros miembros existen distribuidores de la compañía? ¿Por qué ir tras Herbalife con tanta urgencia? ¿Por qué no se ha presentado una resolución para debatir y discutir, abiertamente, en los estados, distritos o en una asamblea nacional si nuestra posición oficial sobre Herbalife debe ser a favor, en contra o neutral?

Algunos Consejos y Asambleas Estatales de LULAC no siempre están de acuerdo con el Comité Ejecutivo Nacional. Nosotros en Nuevo México hemos expresado nuestras preocupaciones sobre la suspensión de una de las funcionarias de LULAC en California el día antes de su convención estatal tras apoyar a Herbalife. Nos preocupa este hecho porque cuestionamos la veracidad de esta acción tomada por la Junta Nacional de Directores porque a esta miembro se le quitó el derecho de participar de este proceso. De igual forma, durante la Convención del estado de Texas, no se permitió un debate a conciencia y una votación a la resolución que proponía tomar una posición neutral sobre el caso de Herbalife. Los miembros de LULAC en Texas se vieron obligados a devolver donaciones de Herbalife para el fondo de becas de LULAC. Y luego se les informó a varios miembros que LULAC Nacional le prohibió a los estados aceptar patrocinio de Herbalife.

Nuestra preocupaciones están motivadas a los intereses detrás de este asunto. Muchos de nosotros sabemos que un inversionista de Wall Street, Bill Ackman, apostó aproximadamente $1.000 millones en contra de la compañía de nutrición. El fracaso de Herbalife y el cierre de sus operaciones le produciría ganancias millonarias. Una historia del New York Times, publicada en marzo, detalla cómo este fondo de inversiones de alto riesgo está ganando la batalla en contra de Herbalife mediante la movilización de cabilderos en el Congreso y el reclutamiento de organizaciones latinas a nivel nacional como LULAC. A la Liga le debe preocupar algunas de las movidas de Ackman que han impactado negativamente a nuestra comunidad hispana. Es preciso hacer referencia al historial de Corrections Corporations of America (CCA).

Aparentemente, del 2009 al 2011 Bill Ackman era el inversionista mayoritario de la compañía de carceles más grande del país. Las propiedades de CCA incluyen centros privados de detención para inmigrantes indocumentados. Mientras la comunidad latina luchaba en contra de las deportaciones, Ackman y sus asociados se beneficiaron monetariamente del crecimiento de los centros de detenciones de ICE. Sus inversiones también representaron la expansión de estrategias de detención en los estados de la frontera para cumplir las cuotas de detención. Y esta inversión obtuvo resultados a costa de los inmigrantes detenidos, puesto que aumentó unos $90 millones de 2009 al 2011. Para proteger sus intereses, CCA cabildeó en el Congreso para que se aumentaran los fondos destinados a los centros de detención y mantenerse fuera del escrutinio sobre las detenciones de ICE. Y como golpe final a los defensores de los latinos, en el 2009, CCA participó de una reunión en donde se produjo el lenguaje anti inmigrante que se convirtió en la Ley SB 1070 de Arizona. Cuando todo estaba dicho e implementado, Bill Ackman vendió sus acciones de CCA valoradas en más de $200 millones.

No cabe la menor duda que Bill Ackman no es nuestro defensor. Claramente, antes de proclamarse defensor de los latinos, estaba en contra de los intereses de nuestra comunidad. Y nuestra pregunta es: ¿por qué tenemos que estar involucrados en esta pugna sobre inversiones si no obtendremos ningún interés financiero ni ningún beneficio?

Debemos de permitir que la membresía, durante la Asamblea Nacional, decida el destino de este asunto.

Pablo Martínez

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