
La mayoría son jóvenes. Hay desempleados. Madres solteras. Hombres canosos. Profesionales. Algunos nacieron en los Estados Unidos. Otros llegaron de la Patagonia, Ciudad de México o Madrid. No importa. Están desconformes y hablan español. Quieren ser escuchados. Son los latinos que se tomaron “La Plaza” para vincularse al movimiento Occupy Wall Street (Ocupemos Wall Street). “Los gringos se tomaron mi Isla del Encanto y ahora yo me tomo Wall Street”, dijo el puertorriqueño Julio Rolón, del pueblo de Coamo. “Tengo mi espacio en Zuccotti Park y nadie me lo quita. Tampoco le tengo miedo al invierno”.
(Este artículo, incluyendo el editorial titulado Ocupemos Wall Street, salió en la última edición impresa de QueensLatino.com)

Estos latinos llegaron al bajo Manhattan sin ser invitados. No necesitaron invitación. Colocaron su mesa, un letrero que dice Información en Español y están allí día y noche. El comité en español, como cada uno de los grupos de trabajo de Ocupemos Wall Street, tiene 100 dólares diarios para gastar en lo que necesiten. Se reúnen todos los domingos de 5 a 8 de la noche en el número 60 de la calle Wall Street, a cuatro cuadras de La Plaza como le dicen cariñosamente.
Ese edificio tiene un jardín interior en el primer piso, con bancas, mesas y palmeras. Más de 15 grupos discuten temas tan variados como el flujo de dinero a nivel mundial, la seguridad en el Zuccotti Park, el papel de la mujer en la lucha social, alternativas del capitalismo y el racismo en contra de la comunidad negra y de las minorías en esta nación.
El grupo de latinos, como los demás grupos, no tiene un líder y coordinan el trabajo con la Asamblea General del Movimiento Ocupemos Wall Street. En La Plaza hay una reunión general todos los días a las 9 de la mañana. No alegan. Hablan. No gritan. Piden la palabra con señales. Son inclusivos. No excluyen. Cualquier persona puede participar.
Mariano Muñoz llegó a la reunión del domingo con un montón de periódicos que puso al lado de una columna. Rolón los recogió y los distribuyó entre los 31 latinos que participaban en la reunión. Pablo Benson dijo que para seguir produciendo el periódico en español se necesitaban voluntarios. Algunos latinos, como María, levantaron la mano.
Quienes duermen en La Plaza, como Rolón, tienen más estatus. Mike Griffiths no es latino pero habla español con acento catalán. Joder, tío. También duerme en La Plaza y tiene contacto permanente con la Asamblea General. “Estoy aquí por coincidencia, porque creo en el movimiento y porque desde el comienzo fui muy bien recibido”, dijo Griffiths.
Liliana Gómez es más pragmática en las reuniones. Exige explicaciones y quiere explicarlo todo. “En la reunión anterior creamos siete grupos de trabajo y hoy debemos que aclarar algunos puntos. Hay que levantar las manos para aprobar, bajarlas para desaprobar y hacer un corazón con los dedos para indicar que nos estamos saliendo del tema”, dijo Gómez.
Bienvenido Thompson es el organizador de la reunión de los latinos. El que impone algo de orden y opina. Llama a la gente por su nombre y sube la voz con frecuencia. A su lado está Marcos Wasen con el computador portátil sobre las piernas, tomando nota de la reunión y haciendo de mediador. Eudes Payano dijo que el movimiento necesita más voluntarios y es necesario crear una junta editorial para decidir el contenido del periódico Occupy Wall Street en español. “Hay que hacer una lista de contactos y tener un folleto informativo en español”, dijo Payano.
En e-Bay están vendiendo los periódicos en 200 dólares, pero en el bajo Manhattan se adquieren gratis.
María, la encargada con Wasen del grupo de Latinoamérica, dijo que los latinos tienen más experiencia en este tipo de organizaciones y que esperaba “crear un diálogo de corazón abierto para que la comunidad latina de Nueva York se acerque al movimiento”. Habló de invitar a varias organizaciones latinas a ver una película sobre la situación de Argentina en el 2001, a hablar sobre los desaparecidos en México y del programa Comunidades Seguras que está perjudicando a los inmigrantes de esta nación.
Luego el grupo se enfrascó en una discusión sobre el uso del Internet para aglutinar a los latinos de Nueva York que apoyan Ocupemos Wall Street. “El administrador” era José Hidalgo, pero no fue a la reunión. Se acordó usar esta página electrónica: nycga.net “porque es nuestra y no está ligada a otra organización”.
Entonces Patricia Ríos habló de la necesidad de desarrollar un sentido de respeto, “como se hizo en España”. Dijo que Ocupemos Wall Street es algo nuevo, es un cambio global, tanto externo como interno.
En la lista que circuló el domingo para coordinar el trabajo del grupo latino, se menciona a Chanel Morales como el encargado de comunicación interna, a Nicolás Cevallos como el responsable de las relaciones con los medios de comunicación, y a Evelyn Talarico al frente del grupo de arte y cultura. Como facilitadores están los nombres de Begonia, Liliana, Tatiana Maurín, Gina Peña y Eudes Payano.

La historia se repite
Un movimiento similar ocurrió en los Estados Unidos en 1932, cuando 20,000 personas se congregaron frente al Capitolio en Washington para protestar en contra del gobierno que le otorgó 2,000 millones de dólares a los bancos para sacarlos de la Depresión, luego de la caída de la bolsa en 1929. La mayoría de los manifestantes eran ex combatientes de la Primera Guerra Mundial que no podían encontrar trabajo y necesitan dinero para alimentar a sus familias y no perder sus hogares. Se conocieron como el ‘Bonus Army’ y lograron manifestar por dos meses, hasta que el jefe de personal del presidente Hoover, el general Douglas MacArthur, les mandó el ejército para dispersarlos y en el proceso murieron dos personas. Pero fue entonces cuando la ciudadanía comenzó a apoyar a los veteranos desprotegidos y enfrentó a los políticos de turno.
Cualquier parecido con la actual situación es pura coincidencia.
Ahora, 79 años después, el gobierno vuelve a rescatar a los bancos y corporaciones con 245,000 millones de dólares y deja que las familias pierdan sus viviendas. El desempleo oscilan en el 9.5% y para los veteranos de guerra el desempleo asciende al 15%.
El movimiento Ocupemos Wall Street comenzó a gestarse cuando el banco Lehman Brothers se declaró en bancarrota en septiembre del 2008 con una fortuna de 600 mil millones. Luego vino la hecatombe económica y el desempleo. Para los inmigrantes latinos, el problema es más que económico, puesto que la administración del presidente Obama aumentó las deportaciones (396,906 en el último años) para quedar bien con la clase media estadounidense y el tema de la reforma de inmigración fue archivado. Los indocumentados pasaron de un quinto a un décimo plano. El Dream Act le ha servido a los políticos para engañar a los indocumentados y entretener a los latinos. Todos los políticos siguen el juego porque saben que los indocumentados no podrán arreglar su situación en este clima político y social. Los indocumentados no son rentables.
Ocupemos Wall Street tampoco es un espacio apropiado para los indocumentados. Al menos por ahora porque pueden ser arrestados y deportados.
La ocupación de Wall Street comenzó el 17 de septiembre de este año. Ha habido protestas y cientos de arrestos, aunque la violencia ha sido mínima. Al principio los tildaron de “niños ricos que estaban descontentos” con el sistema. Los medios de comunicación los describieron como un montón de muchachos hippies sin liderazgo y sin objetivos concretos.
La estrategia de Ocupemos Wall Street desde un comienzo era esa. No identificar líderes para que no sean atacados y apartados, y no señalar objetivos precisos para que sea un movimiento de base, masivo y participativo. Lo contrario a la estructura de un banco o corporación.
Y por eso el alcalde cayó en la trampa. Al principio dijo que Ocupemos Wall Street lo conformaban “muchachos de clase media que representan el descontento de las personas que ganan de 40 a 50 mil dólares al año”. Dijo que no tenían porque estar en el parque y amenazó con retirarlos. Luego quiso limpiar el parque para desalojarlos, pero los “muchachos” decidieron limpiar el parque por su cuenta. Aunque ahora el alcalde Bloomberg ha dicho que si los dueños del parque, la empresa privada Brookfield Properties, quieren retirar a los manifestantes, “entonces la autoridad de Nueva York tendrá que actuar para retirarlos del Zuccotti Park”.

En La Plaza se escuchan discursos de todo tipo: contra el presidente Obama, contra los bancos, contra las corporaciones, contra los préstamos estudiantiles, contra el desempleo y contra el capitalismo. El sonido de los tambores retumba todo el día y las voces de protesta no cesan. Al principio no habían carpas, pero ahora abundan. Los acusan de fumar marihuana y de cocinar con gas. Hay comida de sobra.

Nadie sabe si el movimiento Ocupemos Wall Street terminará pronto y mostrará resultados concretos. Lo importante es que ya sembró la semilla del cambio y la cosecha podrá recogerse dentro de varios años.

Tatiana Maurín
Es de origen argentino y venezolano. Llegó a los Estados Unidos hace 15 años y vive en Astoria, Queens, en donde tiene un negocio con su esposo, Auditors Alliance, para asesorar a la gente que está perdiendo sus casas. “Pertenezco a Ocupemos Wall Street porque algo muy malo está pasando en el mundo debido a que las corporaciones se tomaron los partidos políticos. Me motiva el sentimiento de justicia. Nadie tiene que morir de hambre habiendo tantos billones de dólares. Vengo a La Plaza tres veces por semana y asisto a la reunión de los domingos. Me encanta la energía y la posibilidad de diálogo que hay en Zuccotti Park.”.
Eudes Payano
Es dominicano y está desempleado a pesar de tener dos maestrías, una en Administración de Negocios y otra en Recursos Humanos. En su país fue profesor de sociales y trabajó en Florida en una oficina de abogados. “Estaba trabajando en ConEdison, pero me despidieron. Cuando caminaba por el bajo Manhattan luego de una entrevista de trabajo, entonces me encontré con el grupo Ocupemos Wall Street y decidí vincularme. Pertenezco a ese 99% de la población que está excluida del progreso. Vengo casi todos los días a La Plaza porque hay diálogo, comida y barbero y me relaciono con la gente. Me han entrevistado, incluyendo a Jorge Ramos de Univision”.
Occupy Queens (Editorial)
QueensLatino.com busca la unión de todos los inmigrantes latinos, exalta la importancia de los pequeños negocios, estimula la creación de líderes y busca alternativas de diálogo, pensamiento y acción.
La situación que viven los nuevos inmigrantes latinos en Queens es preocupante y exige una respuesta urgente de parte de las agencias de la ciudad de Nueva York, de las organizaciones y de las personas que dicen luchar por sus derechos. Sólo basta mencionar los niveles de desempleo, la pérdida de vivienda, la deserción escolar y la ausencia de liderazgo en nuestros vecindarios.
Las organizaciones sin ánimo de lucro debe de aglutinar a la gente bajo un mismo propósito y cambiar de estrategia. La comunidad latina está obligada a producir nuevos activistas, que sean progresistas y actúen de manera acorde a la actual situación. Líderes con poder de convocatoria.
Por eso hay que tomarse Queens (Occupy Queens) como se han tomado Wall Street. Hay que cambiar. Aunque no es un movimiento perfecto y puede desaparecer, es un ejemplo de cómo las cosas pueden comenzar a transformarse de la noche a la mañana.
En esta edición hacemos una amplia reseña del movimiento Occupy Wall Street desde el punto de vista de los latinos. Qué hacen, dónde se reúnen, quiénes son y que buscan estos latinos. Un movimiento que está ligado a la economía de esta ciudad, a los pequeños negocios y a todos los inmigrantes que luchan por sobrevivir y prosperar. Empezó como un sueño, pero puede seguir creciendo hasta transformar el mundo.
Por Javier Castaño