
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, destacó la importancia de la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a su regreso a esta capital, y reiteró sus dos planteamientos básicos en esa reunión fundacional.
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En declaraciones a la prensa a su llegada a Quito, Correa recalcó sus posiciones por la independencia regional de la tutela estadounidense y el papel de la libertad de expresión dependiente de los negocios privados llamados medios de comunicación.
Rechazó la postura de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el bloqueo a Cuba, la cual calificó de inadmisible y explicó que Estados Unidos históricamente ha utilizado al sistema Interamericano como un instrumento de su política exterior.
“La CELAC es un foro para procesar nuestros conflictos pero ya no en Washington”, acotó.
Subrayó que la región debe aprender a caminar con sus propios medios y sus propios pies y recalcó que este es un desafío regional y continental.
Informó que la Organización No Gubernamental (ONG) Fundamedios, tenaz opositora de su gobierno, trabaja conjuntamente con la Relatoría Especial Permanente para Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Era importante saber que es con financiamiento de la Unión Europea que organizan sus seminarios, dijo Correa al cuestionar la independencia y objetividad de la labor de esa entidad al utilizar recursos provenientes de la Unión Europea y de Estados Unidos, país que no reconoce a la CIDH.
Este es un problema planetario, explicó, detallando que dichas empresas mediáticas privadas mantienen frecuentemente conflictos de intereses y algunas no se han visto desligadas de casos de corrupción.
Al respecto, reiteró su propuesta sobre la creación de una Ley de Comunicación regional para América Latina y el Caribe que prohíba la censura previa, pero establezca criterios de responsabilidad ulterior en los periodistas.
Este es un mal principal de América Latina que impide el desarrollo, afirmó, y propuso considerar que ese marco legal establezca para los políticos que mientan la destitución de su cargo, y para el medio de comunicación que propague falsedades, su cierre.

El gobierno de Estados Unidos reiteró que la Organización de los Estados Americanos (OEA) es la institución “preeminente” para tratar los asuntos de los países en el continente americano.
Durante su acostumbrada rueda de prensa diaria, el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, evadió comentar directamente sobre la validez de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que será lanzada este fin de semana en una cumbre presidencial en Caracas, la capital de Venezuela.
“Los grupos subregionales son potencialmente importantes representantes del hemisferio y pueden ser útiles socios para Estados Unidos”, explicó el portavoz para América Latina, William Ostick, en un correo electrónico enviado a la AFP.
“Estados Unidos interactúa con grupos subregionales multilaterales para ayudar a resolver problemas de forma constructiva”, añadió el portavoz.
Bajo el liderazgo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que impulsa este nuevo foro, la CELAC es integrada por todos los miembros de la Organización de Estados Americanos, además de Cuba, aunque están excluidos Estados Unidos y Canadá.
La OEA también dio la bienvenida a la CELAC, aunque algunos analistas políticos opinan que la CELAC podría ser competencia directa del que ha sido hasta la fecha el máximo organismo americano.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se reunió en Caracas con la mandataria de Argentina, Cristina Fernández, en víspera de la cumbre en la que quedará constituida la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un nuevo organismo hemisférico del que han sido excluidos Estados Unidos y Canadá.
Ambos mandatarios revisaron y ampliaron convenios bilaterales durante una reunión de casi dos horas en el Palacio de Miraflores, firmaron 35 acuerdos de cooperación agrícola, industrial, comercial y petrolera, y hablaron sobre intercambio de experiencias para promover el acceso de la población al uso de computadoras..
Entre los convenios rubricados figura uno para que Argentina exporte en 2012 a Venezuela varios productos alimenticios, como leche en polvo, carne de res, aceite, pollo, arroz, y otro para la construcción de 10.000 viviendas en el Estado venezolano de Carabobo.
Chávez recibió además en Miraflores a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, para analizar el impacto de la crisis económica global y discutir proyectos de infraestructura. La oficina de la mandataria brasileña, dijo que Rousseff sostendría una reunión trilateral con Chávez y Fenández.
El presidente venezolano aspira a tener con Rousseff las buenas relaciones que mantuvo con su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue un firme aliado suyo y con quien suscribió importantes acuerdos de cooperación, primordialmente en los sectores energético y de la construcción.
Se espera que a la cita de la CELAC acudan casi todos los jefes de Estado de los 33 países de la región, entre ellos el presidente de Cuba, Raúl Castro, quienes tendrán por anfitrión a Chávez, que ha dicho que la cumbre es el evento político más importante ocurrido en el continente “en 100 años o más”.
Para la cumbre las autoridades acondicionaron como sede del encuentro el Fuerte Tiuna, principal fortaleza militar del país que dispone de un régimen especial de seguridad.
Las fuerzas armadas informaron el despliegue en Caracas y en el contiguo Estado Vargas de 10.000 efectivos con la misión de garantizar el orden en una de las ciudades más violentas del hemisferio, que el año pasado tuvo una tasa de 48 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Surgida de una propuesta hecha en México el año pasado por varios gobernantes de la región, la idea de la CELAC cobró fuerza mayormente impulsada por gobiernos como los de Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, y Ecuador, deseosos de privar a EE.UU. de la influencia política que históricamente ha ejercido en organismos hemisféricos como por ejemplo la Organización de Estados Americanos (OEA).
De hecho, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, llamó abiertamente a “reemplazar” la OEA con la CELAC, aunque su petición no haya tenido hasta ahora mayores repercusiones en aquellos países del área que mantienen excelentes relaciones políticas y económicas con Washington.
Con todo, Juan Manuel Santos, presidente de una de esas naciones, Colombia, declaró esta semana respecto al CELAC que “ésta es la década de América Latina (…) y cuanto más nos integremos, más preparados estaremos para afrontar ese huracán que está viviendo la economía mundial”.
Según expertos, el reto más difícil que tendrán los principales países promotores de la CELAC como Cuba y Venezuela será conseguir que el organismo tenga una sola voz política con una membresía tan divergente como la de gobiernos de un lado abiertamente hostiles a Washington y del otro naciones como Colombia, Chile y Brasil, muy ligadas a EE.UU.
Las propias divergencias que se han dado en el seno de la OEA son una muestra, dicen los expertos, de que la región no se caracteriza por ser un bloque con ideas absolutamente convergentes, y capaz de asumir en el común de los casos una posición uniforme en foros internacionales, tal y como aspira la CELAC.
El organismo se añadiría a otros grupos regionales previamente creados y cuya cabeza visible ha sido Venezuela: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), esta última integrada por 12 países.
La cumbre inaugural de la CELAC prevista para los días 2 y 3 de diciembre fue originalmente planeada para el pasado 5 de julio, pero fue pospuesta debido al cáncer que se le diagnosticó a su anfitrión, el presidente Chávez. Voa