
El Coronavirus es una pandemia que está despertando a la humanidad. Que trata a la humanidad sin ningún tipo de discriminación, sin importar la raza, nacionalidad, posición económica, fama, ideología, política o religión. Tampoco tiene fronteras.
El COVID-19 es el mayor desafío de la humanidad en estos mementos.
Existen muchas versiones acerca del COVID-19. Yo quiero verlo desde otra perspectiva, más allá de lo que vemos… más allá de la ciencia…
Estamos experimentando una crisis de histeria global que afecta a todos, incluso a aquellos de nosotros que nos negamos a caer en la trampa del miedo. Estamos viendo cómo hay escases de determinados productos, cierres de escuelas y la gente comenzó a trabajar desde la casa, entre otros cambios.
Considero imprescindible tomar las medidas necesarias y mucha precaución para evitar el contagio. Todos debemos ser diligentes en hacer nuestra parte para mantenernos saludables y proteger a los demás.
Prácticamente todos los aspectos de nuestras realidades personales y colectivas están siendo impactadas. La peor pandemia que estamos viviendo a nivel global es el miedo. Este virus ataca las vías respiratorias y el pecho, donde se alberga el corazón.
La pandemia del miedo puede ser tan contagiosa y debilitante como las peores pandemias que la humanidad haya enfrentado.
Todo acto humano está motivado en su nivel más profundo por dos sentimientos: el amor y el miedo. Cada uno tiene una vibración determinada. El amor es la vibración más alta que existe y el miedo la más baja de todas las vibraciones.
Cuando nuestra vibración es baja, todo nuestro perfil bioquímico se ve afectado y por supuesto que también nuestro sistema inmunológico. Se convierte en terreno abonado para las enfermedades.
Preguntémonos ¿qué está despertando en nosotros este virus a nivel global?
La unión por el bien de todos, el ganador-ganador, mi bienestar significa el bienestar de los otros, solidaridad sin importar de dónde venga, familia, reconocer la conexión de todos a todo nivel y la unidad.
Estamos entrando en un período de cambio intenso en nuestro planeta y actualmente el foco de esta transformación es nuestra salud y la capacidad de superar el miedo. Este virus es una prueba para los individuos y la colectividad, está desafiando nuestra capacidad de disolver el miedo en la frecuencia del amor. Practicar la alquimia spiritual de transformar el miedo en la vibración del amor.
Es momento de trabajar para elevar nuestra energía y vibrar en el amor, incrementar nuestro sistema inmunológico. Usemos para ello la vibración 432 hertz que es la frecuencia del amor puro, la vibración blanco puro.
Muchas veces en la vida tenemos que tocar fondo para salir renovados.
Estamos entrando en un período de cambio intenso en nuestro planeta. Ahora nos estamos enfocando en la prioridad número uno que es nuestra salud, la de los demás y nuestra capacidad de superar el miedo.
Es el momento de “despertar nuestra grandeza y recordar nuestra esencia” para retomar nuestra conexión espiritual que hemos abandonado.
Hoy más que nunca en nuestras manos, en las manos de cada uno de nosotros, está el destino de la humanidad, como siempre lo ha estado.