
Defensores de los derechos civiles están presionando a las autoridades de Sanford, un suburbio de Orlando, en Florida para que arresten al vigilante voluntario que mató a tiros a un adolescente afroestadounidense el mes pasado y alegó haberlo hecho en defensa propia.
La muerte de Trayvon Martin, de 17 años, adquirió repercusión nacional después de que el incidente desencadenó protestas en varias partes del estado, incluida una el martes frente a la oficina del gobernador de Florida, Rick Scott.
En Manhattan, esta semana se realizaron protestas para exigir el arresto de la persona que mató al adolescente y para demandar que paren los ataques racistas en esta nación en contra de las minorías de color. “Mi hijo no cometió crimen alguno”, dijo Sybrina Fulton, madre de Martin. “Nuestro hijo es su hijo. Quiere que exijan justicia y por lo que es correcto”. Protestas similares se realizaron en Miami.
Líderes de la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU), y la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Raza Negra (NACCP) demandaron a las autoridades que detengan al victimario, George Zimmerman, a quien la policía identifica como blanco, pero su familia dice que es hispano.
La fiscalía de la Florida dijo que un gran jurado será el encargado de investigar el suceso, mientras que el Departamento de Justicia federal indicó que su división de derechos civiles llevará a cabo una pesquisa, y funcionarios del servicio de relaciones comunitarias lidiarán con las tensiones originadas por al muerte del joven.
El abogado de la familia de la víctima, Benjamín Crump, dijo tener información que contradice la versión dada por Zimmerman, y que según los registros telefónicos el adolescente estaba hablando con su novia momentos antes de morir, cuando regresaba a su casa en una comunidad de acceso controlado.
Por su parte, Zimmerman hizo una llamada de emergencia antes de disparar informando que en el vecindario había una persona sospechosa.
Una petición publicada en Internet ha recogido más de 700.000 firmas en demanda del arresto del vigilante, mientras que otra campaña en Facebook ha convocado a una marcha en Nueva York de “un millón de encapuchados” (el adolescente llevaba una sudadera con capucha cuando murió).
El suceso también ha puesto en tela de juicio las leyes tanto de Florida como de otros estados que permiten a una persona enfrentar a un potencial agresor con un arma de fuego cuando considere que su vida puede estar en peligro. Voa
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