Las Farc liberan secuestrados y termina capítulo doloroso para Colombia

Dos de los secuestrados con enfermeras y agitando la bandera de Colombia. FotoL El Tiempo

Con la entrega, entre Guaviare y Meta, de los últimos 10 policías y militares que tenían en su poder, las Farc cerraron uno de los capítulos más violentos y dolorosos para la historia del país: el secuestro masivo de policías y militares tras violentas tomas a bases oficiales, con la pretensión de un canje de guerrilleros presos por secuestrados (lea también: Hijos de secuestrados, una generación que se crió y creció sin padres).

Lo abrieron hace 15 años y 7 meses, con el primer ataque, a la base militar Las Delicias (Putumayo), en 1996 (lea también: Liberación de 10 uniformados, fin de tenebroso capítulo para el país).

Y aunque nada garantiza que esta guerrilla no volverá a secuestrar uniformados, pues su siguiente gesto –según ratificó el lunes en un comunicado– será terminar con el secuestro extorsivo, sí cierra un capítulo muy importante para ella (lea también: Los 10 uniformados liberados reciben atención médica en Bogotá).

Los policías César Augusto Lasso Monsalve, José Libardo Forero, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, Carlos José Duarte y Wilson Rojas Medina, y los militares Luis Arturo Arcia, Róbinson Salcedo Guarín, Luis Alfredo Moreno y Luis Alfonso Beltrán eran, hasta el lunes, cuando aterrizaron en un helicóptero del Brasil en el aeropuerto de Villavicencio, el símbolo del poderío militar que las Farc llegaron a tener en la segunda década de los años 90. Beltrán y Arcia llevaban 14 años secuestrados (Vea imágenes de los secuestrados en libertad).

Los 31 soldados muertos y 86 secuestrados de Las Delicias en 1996 fueron las primeras víctimas de la escalada de una guerrilla que llegó a tener cerca de 22 mil guerrilleros en armas y que, en noviembre de 1998, fue capaz de sostener durante dos días el control del casco urbano de Mitú, capital del Vaupés (Infografía: fin a una tragedia de 16 años).

Hoy son un grupo guerrillero replegado frente a un Estado a la ofensiva. Su fuerza armada está reducida a una tercera parte y perdió a cinco de los siete del Secretariado de finales de los 90: ‘Tirofijo’, ‘Jojoy’, ‘Cano’, ‘Reyes’ e ‘Iván Ríos’ (‘In memoriam’: imágenes de los que nunca regresarán).

“Es el final de un momento triste en la historia del país”, dice el padre Darío Echeverry, uno de los voceros de la Iglesia en temas de paz. Y agrega que finalmente parece que la guerrilla se percata de que el uso del secuestro le dio ventajas militares, “pero le quitó toda legitimidad”. Ayer incluso, las Farc sorprendieron al país al entregar a los 10 uniformados en una sola tanda, cuando habían anunciado dos entregas, que se prolongarían hasta mañana (videos sobre toda la jornada de liberaciones).

De hecho, el presidente Juan Manuel Santos encabezó su alocución reconociendo el gesto de las Farc. “Es un paso importante… El compromiso de las Farc de no volver a secuestrar lo valoramos”, dijo. Pero a renglón seguido les advirtió que la liberación de los uniformados “no es suficiente” y de inmediato reclamó la liberación de todos los civiles en su poder.

Son más de 400, según las cuentas de la Fundación País Libre, y unos 700, de acuerdo con las estadísticas de la Fundación Nueva Esperanza (lea también: Cartas y peluches, los regalos para los liberados).

Claramente, el Gobierno espera muchos más hechos de paz de la Farc para responder a su anuncio del lunes de que están dispuestas a un diálogo. Es más, el Presidente reiteró que solo él decidirá cuándo están dadas las condiciones para acercamientos con este grupo guerrillero (lea también: Mamá de un secuestrado que no ha vuelto cree que lo sacaron del país).

Sin ruido

La del lunes, a diferencia de las otras entregas unilaterales de los últimos cinco años, fue una liberación discreta y sin dilaciones de último momento (vea un recuento del cubrimiento multimedia hecho por ELTIEMPO.COM).

Algunos habían especulado con que, por ser la última liberación unilateral, sería usada por la guerrilla para un show mediático, pero en esto también las Farc acataron las condiciones del Gobierno.

El exmagistrado Eduardo Cifuentes resaltó la discreción de esta entrega y las posibilidades que abre, pero considera que se necesitan más hechos de la guerrilla.

Las restricciones a las familias de los liberados en el aeropuerto de Villavicencio generaron protestas de algunos, que decían no entender por qué les impedían acercarse a sus hijos, padres o esposos después de tantos años de ausencia.

Por lo menos al comienzo tuvieron que conformarse con verlos a distancia mientras aparecían acompañados por oficiales de la Policía y del Ejército.

En general, los uniformados tenían buen aspecto, y alguno incluso hizo una pausa en la pista para dar una vuelta y celebrar la libertad.

Piedad Córdoba contó que dentro del helicóptero uno de los liberados entonó la famosa canción de Niche Mi Pueblo natal (“Ya vamos llegando, me estoy acercando, no puedo evitar que los ojos se me agüen…”). Como ha ocurrido en otras liberaciones, algunos llegaron acompañados de mascotas: un cerdo salvaje, un mico y dos aves. Fueron sometidos a chequeos en los hospitales de la Policía y del Ejército.

Piedad, además de contar detalles de la alegría que se vivió en las aeronaves, dejó claro que su misión no ha terminado. Dijo que ahora su trabajo se enfocará en lograr el permiso del Gobierno para visitar a los guerrilleros presos y en buscar a los desaparecidos que ha dejado el conflicto armado.

Presión por civiles

Todd Howland,
ONU DD. HH.
“Saludo la liberación y recuerdo que es obligación de las Farc liberar a todos los secuestrados sin condiciones y de forma inmediata”.

Rubén Salazar Gómez,
Obispo
“La liberación unilateral (…) es un primer paso necesario para iniciar procesos de diálogo y concertación”.

Olga Gómez
Fundación País Libre
“Esperamos que la liberación sea un aliciente para seguir clamando por los secuestrados con fines extorsivos que siguen en cautiverio”. El Tiempo

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