
Por Luz Karine Vargas –
Acomodada en un asiento y muy sola, María Trinidad García veía pasar a la gente una tarde reciente. “En este país me llamo María Román por mi esposo”, dijo García.
Con música de fondo, una camiseta con la caricatura stitch y una sonrisa en el rostro, García le devuelve su amable gesto a todo aquel que la saluda. Incluyendo extraños.
Esta gentil dominicana llegó al país de las oportunidades en el año 2005. “Vine con solo 800 dólares en el bolsillo a vivir a donde una amiga de mi hermana”, dijo García, quien se siente muy agradecida por esta oportunidad que le ofreció una persona extraña.
“Lo primero que me dijo mi tía cuando le expresé que quería vivir en Estados Unidos fue: en ese país no hay que buscar nada”, dijo García. “Lamentablemente no todas las familias apoyan a los miembros de su misma familia con hospedaje”.
La situación en los países latinoamericanos para madres solteras es difícil. García tenía tres hijos y ningún tipo de apoyo oficial, aunque esto la impulsó en tomar la decisión de buscar otro futuro.
Esta latina llegó a New York con visa de turista. “Acá encontré un hombre bueno llamado Carlos Román”, recuerda García. Este hombre fue pieza clave en la construcción de los objetivos de García.
“Mi esposo me dio los papeles y me trajo a mis tres hijos”, añadió García, que terminó construyendo el hogar que siempre había imaginado y en el cual dijo tener 15 años de felicidad.
García se vio afectada por la pandemia porque las facturas se acumulan. “El gobierno dice que ayuda pero a muy pocos y a los demás se nos atrasaron los pagos de servicios y la renta”, dijo García.
“La gente tiene que alterar la información de sus solicitudes para recibir beneficios del gobierno”, dijo García a quien el gobierno no le ha ayudado en nada y ha salido adelante en medio de esta pandemia gracias a su tenacidad.
Entrelazando sus manos, Gracía invita a todos los lectores a vacunarse, ya que “la única forma de superar el Covid es protegiéndonos nosotros y protegiendo a los demás”.
García ya se aplicó las dos dosis de la vacuna. “Solo continuó viviendo a pesar de todos los problemas que tengo encima”, conluyó García. Agradece a Dios por seguir con vida y proteger a su familia.
