Raúl García esculpe santos y es agradecido

Raúl García Gómez en su hogar y al lado de esculturas religiosas. Foto cortesía

Por Luz Karine Vargas  — 

Es un hombre de 65 años de edad que desde pequeño aprendió a ser comerciante. Raúl García Gómez es “echado pa´ delante”, dijo García describiéndose a sí mismo.

“En mi ciudad natal yo salía a vender por las calles lo que me resultara: aguacate, banano o mango, entre otras cosas y nunca me dio pena”, añadió García haciendo gestos de estar recordando.

García llegó a enamorarse perdidamente. “Esa mujer es hoy en día la mamá de mis hijos”, dijo García al referirse a su compañera de vida. “Ya tenemos 27 años juntos, dos hijos que son profesionales y tres nietos: una de 13 años de edad, uno de 3 años y el último de 1 año”, dijo García mientras sus mejillas se engrandecían de tanto sonreír.

García se siente orgulloso de la familia que posee. “Estuvimos separados por mucho tiempo porque todos ellos se vinieron para Nueva York y a mí me negaron la visa en varias ocasiones”, recuerda García acomodándose la gorra.

Es un escultor religioso que elabora hago todo tipo de representaciones, como ángeles, cristos, Virgen María y lo que el cliente pida, por unidad o al por mayor. García siente respeto por cada una de las diferentes religiones que son su inspiración.

García por lo general asistía a distintos lugares en donde adquiría imágenes de varios santos en grandes cantidades. Luego revendía estas imágenes a particulares y a otros comerciantes. “Siempre me ha gustado hacer las imágenes de los santos con mis propias manos”, dijo García al referirse a su pasión de escultor.

“A mí me gusta pulirlos, pintarlos y adornarlos, esa es mi pasión”, dijo García, quien toda su vida ha vivido de esta profesión y gracias a este trabajo saco a su familia adelante.

Cuando llegó a Estados Unidos, a cada uno de los miembros de su familia le trajo un obsequio. “Les traje una pulsera de protección que yo mismo hice con mis propias manos”, dijo García orgulloso.

La vista de García con los años se ha ido desmejorando. “Ya me hicieron una operación en el ojo derecho y estoy a la espera de que me operen el ojo izquierdo”, añadió García con algo de preocupación. Debido a esta condición no ha podido ejercer mucho su profesión últimamente.

“Venir a este país fue el mejor regalo que me pudo dar mi esposa. Ahora que estoy conviviendo con mi familia en Queens después de cuatro años separados, no me quiero alejar de ellos”, dijo García.

“Llevo una vida tranquila, junto a las personas que amo, y aunque no puedo seguir trabajando en mis esculturas, esta vida no la cambio por nada”, término diciendo García.

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