Una decisión por amor

Mercedes García en su hogar. Foto cortesía

Por Luz Karine Vargas. 
“La mayor enseñanza que me dejó este país es que la vida es cambiante. Un tiempo estarás solo, otro acompañado, en algún momento podrás comer lo que te plazca y puede que en otro lo que toca, pero todo es de adaptarse porque todo debemos superarlo con la frente en alto”, empieza diciendo Mercedes García, una mujer que entre sus palabras desborda la experiencia de los años.
García en una mujer de 75 años de edad. Dijo que la iniciativa de venir a este país surgió ya que quería estar junto a su hermana que residía en Queens con su esposo y sus tres hijos. “Hace 30 años tomé la decisión de venir a New York para visitar a mi hermana y ya después no me quise alejar de ella, viví con ella un tiempo y luego me independicé”, dijo García. Su experiencia de inmigrante empezó en 1991 y respira con profundidad cuando recuerda sus primeros años en esta nación.

“El primer trabajo que conseguí fue en una fábrica planchando y en esa industria me desempeñé siempre, pasé toda mi vida en la costura. La verdad es que entré a esa industria porque mi hermana trabajaba en ese medio y luego me quedó gustando”, dijo García haciendo énfasis en que ya está pensionada.

“En mi país yo era secretaria, me gradué en comercio pero llegué aquí y por no saber el idioma inglés no avancé, eso fue un gran impedimento”, dijo García, quien jamás aprendió inglés y que ahora solo se dedica a ella misma. Quiere estar saludable.

En cuanto a lo sentimental, García dijo que “tuve varios novios en este país pero jamás encontré a alguien con quien yo pudiera tomar la decisión de casarme y formar una familia, siempre fui muy independiente y solitaria”.

“Unos años después tuve mi mayor perdida, mi hermana falleció, la persona por la que yo decidí quedarme acá murió por causas naturales y eso devasto mi corazón”, dijo García con un tono de voz más bajo de lo usual y un bajón de ánimo.

Pero eso no es todo. Cuatro años más tarde fallece su cuñado. “Mis cuatro sobrinos se quedaron huérfanos, pero gracias a Dios solo a uno le faltaba terminar su carrera, ya todos podían valerse por sí mismos”, dijo García, quien los visitaba frecuentemente porque son el recuerdo viviente de su querida hermana.

Ahora García no espera nada de la vida, solo está a la expectativa de lo que se presente. Ya luchó, soñó y se proyectó muchas metas cuando joven y ahora solo quiere descansar. “Lo que va llegando, lo voy cogiendo y si no sirve lo hecho a un lado”, concluyó García con la seguridad de haber cumplido su cometido en la vida.

Scroll to Top