‘La construcción es arte’

Dencer Camacho en Parque Central de Manhattan. Foto Luz Karine Vargas

Por Luz Karine Vargas  — 

Llegó a la ciudad de Nueva York en el año 2017, al sector de Corona, Queens. Como inmigrante, Dencer Camacho traía grandes ilusiones y una maleta pequeña.

Camacho aterrizó bajo la promesa que al pisar suelo estadounidense, tendría trabajo seguro como interno en demolición, pero las personas que le prometieron trabajo nunca aparecieron en el aeropuerto para recogerlo.

“Llegue a este país con mi pareja para comenzar una vida nueva desde cero”, dijo Camacho sobre ese día lleno de ilusiones y metas por alcanzar.

Debido a que sus planes no salieron como los tenía pensado, Camacho empezó a trabajar en limpieza. “Luego de la limpieza, trabajé lavando platos en Manhatta”, añade Camacho, a quien no le gustó ese primer empleo y alimentó la necesidad de experimentar en otro campo laboral.

“En un pueblo llamado Monticello, al norte de la ciudad de Nueva York, existen unos campos judíos que solo son utilizados en el verano, pero el resto del año están abandonados. Yo cada año participo en la reconstrucción de dichos campos”, dijo Camacho sobre su incursión en el mundo de la construcción.

“Es un poco exigente ingresar en el mundo de la construcción por la cantidad de cursos de seguridad que son exigidos”, dijo Camacho.  “Según mi experiencia personal, muchos quieren trabajar en la construcción por las buenas ganancias, pero no todo el mundo quiere enseñar a sus compañero”.

El área de la construcción que más le gusta a Camacho es la pintura y poner paredes. “Hubo un año que me dio muy duro la construcción porque era un invierno fuerte y me tocó trabajar en el exterior”, recuerda Camacho con tono de voz alarmante.

“Las ganancias son muy buenas, el sueldo va subiendo gradualmente a medida que se van adquiriendo conocimientos y de verdad admiro a todo aquel que se dedica a esta profesión”, dijo Camacho, quien considera que los latinos son muy resistentes para cualquier trabajo.

Camacho dijo que “la construcción tiene muchas especialidades, pero si se dominan algunas, es casi seguro que el futuro en Estados unidos será bueno, porque es un arte muy bonito y admirado en esta nación”.

“Todos los trabajo de construcción hay que hacerlos bien, porque el trabajo hablara por sí solo”, dijo Camacho mientras continuaba caminando por el Parque Central de Manhattan.

Camacho, a pesar de llevar cinco años viviendo en Estados Unidos, continúa con la idea de que en este país se trabaja demasiado, muy contrario a lo que sucede en los países Latinoamerianos en donde la vida no es tan rápida.

“Las metas son alcanzables, pero el desgaste físico es mucho. En nuestro país de origen no teníamos muchas cosas, pero nos sobraba el tiempo para compartir con familiares y amigos”, termina diciendo Camacho y sigue su camino algo pensativo.

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