
Por Luz Karine Vargas —
Tiene 38 años y proveniente de Pachuca, México. Después de tanto persistir y de llegar a pensar que no lo lograría, Nicolás Marciano entró a Estados Unidos en el año 2008.
“Yo intenté en 7 diferentes ocasiones cruzarme para Estados Unidos, pero siempre me devolvían”, dijo Marciano, cuya travesía fue igual de dura en todas las oportunidades, pero al entrar se dio cuenta de que todo había valido la pena.
Sin familia que lo recibiera, Marciano llegó a Nueva York a la casa de su suegro, solo y sin equipaje, aunque con toda la energía para aprovechar esta oportunidad. “Mi suegro me hospedó y me ayudó a empezar mi nueva vida en este país”, dijo Marciano. La octava fue la vencida.
“Mi primer empleo fue en un restaurante italiano en el Bronx donde duré dos años de ensaladero, trabajando seis días a la semana y ganando $500 a la semana”, dijo Marciano, quien en ese entonces trabajaba 12 horas diarias.
Un amigo de Marciano que se dedicaba a la construcción, le habló sobre esta labor hasta convencerlo y ayudarlo a entrar a una empresa. “Inicié como ayudante y era evidente que se ganaba mucho más que en mi anterior trabajo”, añadió Marciano. En esa compañía duró tres años.
“Yo soy un constructor completo, he hecho muchos cursos y sé de plomería, electricidad, cerámica y acabados”, dijo Marciano. La carpintería es su especialidad y sus mayores virtudes son la puntualidad y responsabilidad.
En su país de origen dejó a su mamá y hermanas. “Llevo 14 años sin verlas, aunque hablo seguido con ellas por teléfono, las extraño mucho”, dijo Marciano. Le gustaría que ellas y su hija, quine vie aquí en Nueva York, se conocieran.
“Este país me ha dado muchas cosas buenas, conocí a mi actual esposa con quien llevo 12 años casado y tuve a mi hija que ahora tiene 3 años”, dijo Marciano, feliz de vivir en Estados unidos porque le brinda todas las oportunidades.
Durante la pandemia Marciano se quedó sin empleo por dos meses. “Ese tiempo lo aproveché para disfrutar con mi hija, nos encantan los lugares campestres”, dijo Marciano.
“Ninguno de nosotros se enfermó y todos ya nos vacunamos con Moderna”, añadió Marciano. Tomó ese tiempo como vacaciones porque luego el trabajo se normalizó.
Marciano es un hombre noble que ha luchado por todo lo que tiene. “He aprovechado al máximo la oportunidad de estar este esté país”, termina diciendo Marciano quien ayuda económicamente a su familia en México.

