Arrebatos Carnales del escritor Martín Moreno

El escritor Martín Moreno y la portada de su libro Arrebatos carnales.

La picante trilogía Arrebatos Carnales de Francisco Martín Moreno narra las pasiones y deseos que consumieron a los grandes protagonistas de la historia de México. Escrita en prosa ágil e intensa como -sugiere- su título, el autor ha bajado del Olimpo sagrado a estos míticos personajes (Pancho Villa, Sor Juana Inés de la Cruz, Lázaro Cárdenas, Porfirio Díaz, Maximiliano y Carlota de Habsburgo, Diego Rivera, Isabel Moctezuma) para desnudar el lado oculto de sus amores y desamores, de las pasiones que los consumieron y del “fuego guardado y escondido” que transmitieron en vida, dentro y fuera de las sábanas.

Arrebatos Carnales III es el sorbo final de uno de los libros más esperados del 2011. Por estas páginas desfilan Gustavo Díaz Ordaz, Melchor Ocampo, Venustiano Carranza, Felipe Carrillo Puerto y la Santa Inquisición, “el gran orgullo de Satanás”. El libro abrocha con oro lo que el autor ha bautizado como la Trilogía Erótica de México. Una saga audaz y fascinante convertida ya en un bestseller. Por que más allá de narrar las pasiones de sus protagonistas, la trilogía también es una oportunidad para aprender sobre la historia de México. Hablamos con Francisco Martín Moreno en la reciente Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

¿Llegamos al final? ¿No más “arrebatos carnales”?

Sí, sí, se acabó. ¡Se acabó! No más arrebatos carnales, excepto los que yo tenga a título personal. (Risas) Esos arrebatos, sí. Pero escribir más del tema, no.

¿Cuál es tu balance? ¿Qué fue lo que más aprendiste?

Mira, aprendí muchísimo porque pude hablar de tú a tú con los grandes protagonistas de la historia de México. Yo nunca había hablado con ellos en paños menores y ahora los bajé de su pedestal, del mármol blanco, y me senté con ellos a platicar como viejos amigos, sin caretas, sin poses, sin nada. Como amigos. Entonces, esto fue lo primero que me dejó verlos en sus circunstancias, como son ellos en la intimidad, como personas fuera del escrutinio público.

Y de esos personajes…¿Con quién te divertiste más y por qué?

Yo creo que con Porfirio Díaz. Porque la narración comienza con un ‘¡Siéntate Porfirio, siéntate!’. Y a él nadie la daba órdenes. Era el gran dictador mexicano. ¿Quién le iba a dar órdenes a Porfirio Díaz? Y él se niega hasta que acepta sentarse contra toda su voluntad y contra todo su deseo, enfurecido. Entonces, este fue un juego muy divertido por que quien le estaba diciendo que se sentara, que hiciera o no hiciera, era Dios en el día del juicio final, una vez muerto Porfirio Díaz. Entonces, me divertí mucho con toda esta trama por que a Porfirio lo estaba juzgando Dios, entonces tomar el papel mío, como narrador de Dios, pues me pareció muy divertido. En mi vida, he sido doce veces presidentes de México, cinco veces presidente de Estados Unidos, he sido monja y Papa, petrolero, he sido bananero, maestro de escuela, he sido prostituta, pero nunca había sido Dios. Ahora sí ya te puedo decir que, entre los 180 personajes que he vivido intensamente en mi existencia,  uno de ellos fue Dios.

¿Quién te costó más trabajo o te divirtió menos escribir?

El personaje de Isabel Moctezuma, la hija del emperador. Me costó mucho trabajo por las fuentes, porque los españoles destruyeron códigos, archivos, bibliotecas, para que quedara claro que la historia de México comenzaba a partir de la llegada de ellos. Entonces, la investigación fue difícil por la falta de fuentes, de recursos para encontrar una buena bibliografía. Finalmente la encontré. Pero, si te pudiera decir algo más, la “personaja”, como dicen ahora, que más me dolió es ella precisamente, Isabel Moctezuma, por que ella cuenta la historia de la conquista de México desde el punto de vista de los vencidos. Esto me dolió en el alma. No me divirtió, me dolió. Ella es el personaje más doloroso que pude conseguir.

La trilogía es un éxito en México. ¿Qué fue lo que más te sorprendió del público?

Lo más sorprendente han sido las respuestas de las mujeres. Esto para mí es muy gratificante. Para mi sorpresa, en estos tres libros, mi mayor público ha sido del sector femenino.

¿No lo esperabas?

No, no, no….Las mujeres han respondido a esto con una simpatía increíble. Ayer mismo me dijo una señora ‘Yo tengo 55 años y creí que mi vida sexual estaba terminada. Después de leer este libro, y revivir las sensaciones que usted me hizo sentir, me doy cuenta que como mujer estoy entera, y como estoy entera, usted me ha animado a seguir viviendo. Nada de resignarse. Si algo aprendí de su libro es jamás aceptar la resignación en ningún orden de la vida’. Eso me lo han dicho varias mujeres. Y otra cosa que me han dicho muchísimas veces es el buen gancho que utilicé, recurriendo al erotismo, para contar la historia de México.

El erotismo, la sexualidad, es algo natural pero a mucha gente le cuesta, teme hablar de ello…

Sí, es tan natural. Pero muchas personas se sorprendieron cuando a los protagonistas sagrados, sacralizados, de la historia de México, yo los puse haciendo el amor. Dijeron esto es una falta de respeto y una falta de educación a los grandes líderes de México. Y yo dije, bueno, si tuvieron hijos, que yo sepa nada más hay una manera de tener hijos, ¿no? Entonces, esta manera de tener hijos, ellos no podían escapar a esta sentencia humana. Entonces, no veo por qué es irreverente. Me dicen que soy un deslenguado, que soy muy atrevido, muy audaz, pero yo creo que en la misma medida en que tú sacralizas a los líderes políticos de un país, los apartas de tí, y si los apartas de tí, son patéticamente aburridos, y si son aburridos, nadie los estudia. Yo logré que fueran seres de carne y hueso, simpáticos, o tristes, o alegres, que hubieran tenido todo género de sensaciones, debilidades, fortalezas. Los puse como somos tú y yo. Creo esto fue el éxito de mi trabajo.

¿Crees que hay personas que no han vivido un arrebato?

Como yo digo en mis libros, pobre de aquella persona que en su vida nunca ha tenido un arrebato carnal. Si no lo disfrutó, se le fue la vida en blanco. El arrebato carnal es una de las razones para justificar la existencia.
Hay que tenerlos, vivirlos. Es cuando realmente vives.

Y de las mujeres en la trilogía, ¿con quién te habría gustado un encuentro cercano?

Ayy…Pues…Me habría gustado tener un arrebato carnal con Isabel Moctezuma. Sin duda alguna. Entrar a un temascal, que nos dieran unos masajes, que nos bañaran con aceites y con agua de heliotropo, que me limpiaran el sudor con un pequeño trapo perfumado también. Sí, tener un arrebato en un temascal con Isabel, que era una mujer inteligentísima, guapísima, brillantísima. Era una mujer singular. Inteligente.

El autor se entusiasma, habla con pasión e intensidad, como en la trilogía. “No puedo tener una relación emocional, ya sé que lo que voy a decir suena como una contradicción, con una mujer que no sea inteligente. Me cuesta trabajo. Otra mujer con quien me habría encantado tener un arrebato es, sin duda alguna, la “Güera” Rodríguez. Ella decía que la belleza femenina era poder. Y si está unida a la inteligencia, la simpatía, la cultura, nada podía detenerla.

¿Una mujer más contemporánea?

Me habría encantado con Irma Serrano, La Tigresa, cuando tenía 24 años. Si te pones a ver en Google, cuando era joven, !verás que mujer!…Era una auténtica belleza y además cantaba como una diosa.

¿Era más linda que María Félix?

Sin duda. Sí, sí…Para mí, es una de las grandes bellezas mexicanas. Claro que el tiempo no perdona a nadie. Pero cuando La Tigresa tenía 25 años, era un portento de belleza. A mi, María Félix me parece una belleza fría. Pero Irma fue una mujer candente, atractiva, carnal, apetitosa, lujuriosa, maravillosa.

Hay hombres a quienes no les gusta la mujer inteligente…

No solo no les gusta, les da miedo. Una mujer inteligente asusta, pero a mí no. A mi me encantan.

Hijo de madre alemana y padre español, ambos refugiados de guerra, el autor se siente “intensamente mexicano, amo entrañablemente a este país.” Por eso, le preguntamos sobre las próximas elecciones presidenciales en México. “Como todas las elecciones en todo el mundo, el escenario es complicado. Pareciera ser que todos los líderes políticos se murieron de repente. ¿Dónde están los líderes gigantescos como Charles de Gaulle, Churchill, Roosevelt? Hay falta de líderes y México no es la excepción. Pero yo veo el futuro de mi país con mucho optimismo, vienen muy buenos tiempos”, dijo.

¿Al margen de quien gane las elecciones?

Sí. Hay cosas que no se pueden cambiar.

Sobre el candidato presidencial Enrique Peña Nieto, quien precisamente visitaba la feria, el autor comentó: “Viene [a FIL] para expresar que tiene una gran solidaridad con la cultura y que es amante de los libros. Y como tiene el pretexto de que escribió un libro”

¿Un libro…?
Sí, escribió un libro con su plan de gobierno y tiene todo entonces, pues, tiene todo el pretexto para decir yo fuí a la feria a presentar un libro. Pero, bueno, así son los políticos…

¿Es el próximo presidente de México?
Pues, apunta para allá, hay otros candidatos pero desde luego él es uno de los más fuertes.

Sobre el autor

Francisco Martín Moreno nació en el Distrito Federal. Es abogado, historiador, conferencista, líder de opinión, columnista y autor de los superventas México negro, Las cicatrices del viento, México mutilado, México sediento, Las grandes traiciones de México, México secreto, México acribillado y México ante Dios. Esta importante obra lo consolida como uno de los autores más leídos en su país natal.

Entrevista realizada por Marcela Álvarez (Tinta Fresca).

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