Cambio climático y pobreza

Los países pobres pagan las consecuencias de las medidas contra el cambio climatico en los países ricos. Foto ShutterStock

Grandes divisiones persisten en la segunda semana de la cumbre climática de las Naciones Unidas que concluirá el viernes. Muchas de ellas tienen que ver con el dinero, los países que lo tienen y los que no. Es hora de que irrumpa la caballería diplomática.

En la primera semana de la conferencia en Glasgow, jefes de Estado o gobierno de todo el mundo dijeron que la lucha para contener el calentamiento global es una lucha por la supervivencia. Se concentraron en los panoramas amplios, no en la compleja redacción de documentos que es crucial en toda negociación. Luego, durante una semana, las negociaciones tecnocráticas se enfocaron en esos detalles clave, lograron algunos avances, pero no resolvieron las situaciones verdaderamente difíciles.

Ahora, llegó la hora de las negociaciones de “alto nivel”, cuando ministros y otros altos funcionarios diplomáticos vienen a tomar las decisiones políticas que supuestamente superarán los atolladeros técnicos. Naciones Unidas tiene tres objetivos en Glasgow, que por ahora están fuera de su alcance: reducir las emisiones de dióxido de carbono a la mitad para 2030; que las naciones ricas den a las pobres 100.000 millones de dólares anuales para combatir el cambio climático; y garantizar que la mitad de ese dinero sirva para adaptarse a los daños crecientes que causa el cambio climático.

La brecha que los separa de un acuerdo es amplia, pero sería más preciso hablar de dos brechas: la de la confianza y la de la riqueza. La brecha norte-sur. Se trata de dinero, historia y futuro.

De un lado de la brecha están las naciones que se desarrollaron y enriquecieron con la Revolución Industrial alimentada por el carbón, el petróleo y el gas que comenzó en Gran Bretaña. Del otro lado están las naciones que no se han desarrollado ni enriquecido y ahora les dicen que esos combustibles dañan el planeta.

El expresidente de EE. UU. Barack Obama pronuncia un discurso en la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU en Glasgow, Escocia, el 8 de noviembre de 2021.

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El problema financiero clave es el compromiso de 100.000 millones de dólares anuales que data de 2009. Los países desarrollados aún no han alcanzado esa marca. Este año elevaron su ayuda a 80.000 millones.

El lunes, el presidente de la conferencia informó sobre los progresos, y la ausencia de ellos en algunos casos. Luego, uno tras otro, los países en desarrollo respondieron sobre el incumplimiento de los compromisos por parte de los países ricos.

“Todos aquí están furiosos”, dijo Saleemul Huq, experto en ciencias y políticas climáticas que dirige el Centro Internacional para el Cambio Climático y el Desarrollo en Bangladesh.

No se trata solamente de los 100.000 millones de dólares, porque en realidad para combatir el cambio climático se necesitan billones de dólares contantes y sonantes, no promesas, dijo Huq. Dar el dinero es importante para cerrar la brecha de confianza entre países ricos y pobres, sostuvo.

“Ellos se retractaron de su promesa. No la cumplieron”, dijo Huq. “Y aparentemente no les importa. ¿Por qué habríamos de seguir confiando en lo que dicen?”. Voa

PRESIDENTE BIDEN LUCHA CONTRA CAMBIO CLIMATINO

El mandatario estadounidense aprovechó su intercambio con los periodistas para resaltar su plan de infraestructuras, claramente enfocado a hacer frente a la crisis climática.

Tras las jornadas de intercambio con los principales líderes mundiales, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, elogió el martes en conferencia de prensa los resultados de la Cumbre Climática (COP26).

“Glasgow debe ser una acción decisiva”, dijo Biden al hacer relación del programa que Washington ha presentado en Escocia, donde se celebra la cumbre mundial.

Entre los compromisos que Biden hizo para enfrentar el cambio climático destaca el de la reducción de las emisiones contaminantes de gas metano en todo el país; también ha insistido en los costos de limitar las emisiones de carbono, lo que crearía mejores oportunidades de empleo.

“Cuando pienso en la crisis del clima, pienso en empleos”, dijo Biden, quien además otorgó debida importancia a las nuevas generaciones y lo que van heredar de los tiempos actuales: “los jóvenes activistas nos recuerdan el compromiso que tenemos con las generaciones futuras”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, saluda a sus homólogos, Emmanuel Macron de Francia y Felix Tshisekedi de República Democrática del Congo, en la reunión del G20 celebrada este fin de semana.

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Más temprano el mandatario recalcó en un tuit su idea de la aprobación del plan ‘Reconstruir mejor’.

“El Build Back Better reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero de EE. UU. en más de una gigatonelada para 2030, hará que las facturas de energía sean más asequibles para los estadounidenses y brindará aire y agua más limpios a nuestros niños”.

No obstante, las nuevas metas de la administración demócrata necesitan de la aprobación del Congreso. El monto del Plan de Emergencia del Presidente de 3.000 millones de dólares no tuvo una solución inmediata antes de partir a Europa y que ha chocado con las críticas de que incluso estos planes no son tan ambiciosos como los de otras naciones ricas. VOA

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