
Por Lorraine Olaya —
Para la gran mayoría de los latinos, el dinero no alcanza para comprar en el supermercado. Los precios suben y suben cada semana. Este mes, la tasa de inflación está en 8,52 por ciento en comparación con el 9,06 por ciento del mes pasado y el 5,37 por ciento del año pasado.
Mientras que la tasa desciende lentamente debido a la caída del precio del petróleo, los precios de la comida todavía suben. En los últimos 12 meses, los precios de los comestibles se dispararon un 13,1%.
Los precios de los alimentos perecederos como carne, pollo y leche son altos. Un galón de leche cuesta alrededor de $4, la docena de huevos alrededor de $6 y un aguacate alrededor de $2. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, la canasta básica familiar, compuesta por 75 productos, costaba $753,6 en julio, casi $2,56 más que en junio.
Todo esto después de una pandemia y los latinos en Queens luchan contra la carestía de la vida.
“No puedo más”, dijo Patricia Pérez, una mamá de cuatro hijos. “La economía y los precios están muy altos. El sueldo no me alcanza para comprar lo básico para mis niños”.
“Todo es muy costoso”, dijo Clara Prieto. “No se puede ni ir al cine. Ya no se puede desayunar o almorzar afuera. Y lo que compraba con $100 ya no alcanza para nada”.
“Antes yo iba al supermercado con $150 y llenaba mi nevera, ahora gastó casi $250 y no se llena”, dijo Carolina Rodríguez. “Los recibos de luz y renta están altos y con todo esto de la pandemia, los dueños sacan a la gente a la calle sino pagan su renta. Me siento estresada y preocupada. Yo me quedé sin trabajo por la pandemia y ahora estoy trabajando poco y no alcanza el dinero. El sueldo ha subido mínimo, pero los precios de todo suben mucho”.
“Llevo aquí $40,”, dijo Esteban Rosales cargando dos bolsas pequeñas de mercado. “Y no llevo nada. Me siento mal porque a veces no alcanza para la renta, gas y comida. Me ha afectado psicológicamente porque cuando usted no tiene dinero, no tiene nada, me pone a pensar y eso me molesta”.
Quizás con el comienzo del año escolar, los padres puedan ahorrar más en el mercado como espera Pérez. “Pero hasta entonces, toca esperar y sobrevivir como sea”, concluye esta madre de Queens.

