
Aunque el cielo no se esté cayendo, seguramente eso fue lo que sintieron millones de personas este año. En todo el país y alrededor del mundo, las lluvias torrenciales fueron comentadas en todos los noticieros. Se están volviendo más frecuentes y más intensas. Y se convertirán en un problema mucho más grande, si no tomamos medidas precautorias y no reducimos lo antes posible el uso de los combustibles fósiles, que alimentan este tipo de eventos climáticos extremos. El momento de actuar es ahora. Si vives cerca de Nueva York, tienes la oportunidad de unirte a miles de personas que se encontrarán en esa ciudad para participar en el Movimiento Climático de los Pueblos el domingo 21 de septiembre.
Lluvias torrenciales en todos los noticieros de EEUU y Latinoamérica
Del 13 al 14 de agosto, la gente de Islip (Nueva York) vio caer 13.57 pulgadas de lluvia. Fue la precipitación más alta registrada por el estado de Nueva York en un periodo de 24 horas. Islip declaró que agosto había sido el mes más húmedo de toda la historia neoyorkina: 354% más lluvia de lo normal. Más de 6.200 viviendas y negocios perdieron su energía eléctrica, más de 1.000 viviendas se dañaron y muchos conductores quedaron varados en los caminos inundados. Algunos coches quedaron totalmente averiados luego de quedar sumergidos por horas y horas. “El conductor José Guzmán fue uno de los tantos que se quedaron con un vehículo destrozado”, informó CBS. “Su amigo, Juan Sánchez, dijo que Guzmán tiene una cobertura de seguro limitada, lo que significa que perdió su vehículo y que no tiene cómo reemplazarlo”.
Tan solo un mes después de que Nueva York cumpliera su récord histórico de lluvias, el 8 de septiembre la ciudad de Phoenix (Arizona) se levantó para recibir una precipitación de 3.29 pulgadas en un sólo día. Esto superó el récord de 1.33 pulgadas registrado en 1933. “Torrencial Histórico“, publico al día siguiente el Arizona Republic. Normalmente, Phoenix recibe sólo 3 pulgadas de lluvia en todo el año.
Las lluvias en Phoenix también fueron desastrosas. Agustín Ramírez, cuyo hogar sufrió dos inundaciones en un mes y no cuenta con seguro, dijo a un reportero el 8 de septiembre: “Me levanté a las 2:30 de la mañana, escuché un trueno, salí por la puerta de la cocina y el agua comenzó a entrar. Era una locura…Y ahora estoy aquí solo. Mi esposa falleció hace tres años… He estado viviendo aquí por 43 años. ¿Y ahora, a dónde diablos voy a ir?”
Situaciones similares a la de Nueva York y Arizona se están repitiendo en toda América Latina, donde los más vulnerables están pagando el precio más alto. El año 2013 cerró con inundaciones desastrosas en Brasil, durante las cuales 64 personas perdieron la vida y las pérdidas económicas superaron los cientos de millones de dólares. Este año, las inundaciones afectaron a Bolivia, Brasil, Perú, Paraguay y Argentina. Las lluvias que azotaron durante el mes de agosto les costaron más de $600 millones de dólares a estos países latinoamericanos. Más de un centenar de personas perdieron la vida y muchas más fueron desplazadas. Y luego de que este mes de agosto pasara a la historia como el mes más caluroso registrado a nivel mundial, el Huracán Odile – potenciado por aguas más cálidas – devastó la península de California en México, agregando así otro récord más a la lista: Odile se puso a la par del Huracán Olivia de 1967. Se estima que Odile podría dejar entre 6 a 12 pulgadas de lluvia y que algunas áreas podrían recibir hasta 18 pulgadas. Y se proyecta que las lluvias avanzarán luego hacia el sudoeste de los Estados Unidos, que aún está reponiéndose de las lluvias récord de la semana pasada.

Sabemos por qué están pasando
Estos no son fenómenos aislados. “Los aguaceros han venido aumentando en todo el país, especialmente durante las últimas tres a cinco décadas”, dijo el informe de Evaluación Nacional del Clima emitido por el gobierno de Estados Unidos a principios de este año. “Los eventos de gran precipitación son cada vez más frecuentes y más fuertes, y la cantidad de lluvia que cae en los días de mayor precipitación también ha aumentado”. El noreste de los Estados Unidos es el área con el mayor número de aguaceros de este tipo y donde también han aumentado las inundaciones.
Los científicos entienden por qué ocurren estos cambios. Se debe en gran medida al carbón, el petróleo y el gas natural que quemamos para dotar de energía al mundo. La quema de estos combustibles fósiles genera emisiones que se acumulan en la atmósfera y generan un efecto invernadero que hace que la tierra se caliente. Cuando la atmósfera se calienta se forma más vapor de agua. “Este vapor de agua queda disponible para las tormentas y se convierte en fuertes precipitaciones”, explica el informe de evaluación.
¿Qué clima elegimos?
Pero hay algo que los gobiernos pueden hacer: liderar. Tanto el Presidente Obama como los jefes de estado de otros países del mundo deben fortalecer los mecanismos de respuesta ante las alteraciones graves del clima, haciendo hincapié en los más vulnerables. Asimismo, Obama y otros jefes de estado deben comprometerse a reducir la amenaza del cambio climático a largo plazo, mediante el establecimiento de metas claras y ambiciosas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al dejar atrás el uso del carbón y otros combustibles fósiles y al promover las fuentes de energía limpias, como la solar, la eólica y la geotérmica.
Esto no solo contribuirá a reducir los estragos del cambio climático a largo plazo: también impulsará a una nueva economía del siglo XXI, con nuevas industrias y empleos. Esta semana, Felipe Calderón, ex-Presidente de México, y miembros de la Comisión Nacional para la Economía y el Clima presentaron los principales resultados de su nuevo informe: “Mejor Clima, Mejor Crecimiento: La Nueva Economía Climática.” Tal como el Presidente Calderón expresara el pasado mes de junio: “enfrentar el cambio climático es la única manera de garantizar un crecimiento económico robusto y sostenible a largo plazo.”
Nosotros también podemos hacer algo. Podemos hacer que nuestras voces sean escuchadas, para que los gobernantes sepan que elegimos un futuro distinto al que se nos avecina de seguir por la senda de la inacción. El domingo 21 de septiembre, súmate al Movimiento Climático de los Pueblos en Nueva York. Este evento tendrá lugar justo antes de la Cumbre Climática de las Naciones Unidas (23 de septiembre). Únete a miles de personas de todas las profesiones para pedir a los líderes de todo el mundo que actúen con decisión y liderazgo para enfrentar el cambio climático.
Esta marcha es un paso importante en lo que será una larga lucha por una causa justa. Súmate. Te esperamos.
Por Marina Panuncio, Directora de Cambio Climático en World Wildlife Fund