Por Gissell Calvo —
El pasado domingo 20 de febrero murió en Jackson Heights, Queens, Danny Mendoza, de 31 años. Es recordado por su alegría, su actitud de servicio a los inmigrantes de la ciudad de Nueva York y por su pasión por el estudio y la escritura.
Mendoza falleció de un infarto. “Me duele mucho su pérdida. Estoy destrozada y seguiré adelante con mi familia”, dijo Amador en el tercer piso de un edificio de la calle 86 en donde vive la famila.
A Mendoza le encantaba caminar por la Avenida 34 para hacer algo de ejercicio, recorrer la Avenida Roosevelt en la noche, tomar café en los establecimientos de la Avenida 37 y hablar con sus amigos hasta después de la media noche. Era bohemio. Le encantaba la música de Terraza 7.
Mendoza obtuvo en City College una licenciatura en Relaciones Internacionales y una maestría en Ciencias Políticas de Long Island University. Vivió en Holanda un año en donde estudió antropología. Trabajó en la Misión de Honduras de la ONU y el año pasado ayudó a los damnificados del Huracán Iota en Honduras y del incendio en la Avenida 34 y calle 89 en Jackson Heights, Queens.
Del hogar sobreviven su madre, su hermano Derick y su hermana Dazlin, además de su sobrino Thiago, de dos años, a quien Danny adoraba, jugaban con frecuencia y le dedicaba poemas.
De padres hondureños, Mendoza nació en Long Beach, California. Era amante del fútbol y prefería a Maradona sobre Messi. Le encantaba la música y quiso ser cantante. Su pasión era la lectura y la política latinoamericana. El año pasado creó el podcast Politiquemos América! en donde llegó a entrevistar a Ernesto Samper, ex presidente de Colombia y a personalidades de Centroamérica y Suramérica.
Mendoza cumplió uno de sus sueños al publicar su libro Julia toca el clavicémbalo. Estaba preparando su segundo libro. Trabajó varios años como periodista en la plataforma QueensLatino. Sus más recientes artículos fueron de músicos latinos locales. Sus amigos y colegas de trabajo lo recuerdan por su sonrisa y jocosidad. Algunos acudieron a la Funeraria Las Rosas de Brooklyn en donde fue velado antes de llevar su cuerpo a Tegucigalpa, Honduras.
“Danny siempre luchó por los inmigrantes y da mucha tristeza perder a alguien tan querido en nuestra comunidad. Nos duele porque sabemos lo importante que era para todos nosotros. Perder a alguien como él nos hace comprometernos más y seguir en esa lucha y con ese espíritu”, dijo Manuel Castro, comisionado de la Oficina del Alcalde para Asuntos del Inmigrante en la ciudad de Nueva York (MOIA).
“Danny está aquí con nosotros. El era el rockstar de la familia, tenía muchos talentos como su capacidad para hablar en público, la comunicación y el arte. Siempre lo recordaré”, dijo su hermano Derick Mendoza. “Ahora estaré mucho más cerca de mi madre para protegerla”.
“No puedo dejar de expresar cómo Danny cambió mi vida y la de muchas personas en la comunidad, ayudó a muchos a obtener recursos porque no tenían ni voz. El me ayudó a tener menos miedo, a ser más valiente y a preocuparme por los demás”, dijo su amigo Sandro Stefano Navarro, quien fue compañero de Mendoza en MOIA y recorrieron juntos esta ciudad para combatir la pandemia Coronavirus.
Descansa en paz Danny.