Jornaleras de la vida

Mujeres en Corona Plaza, Queens, en ritual de apoyo entre inmigrantes latinas. Foto m.a.garcía.

Este es el Mes de la Mujer y el 8 de marzo, Día de la Mujer, se conmemoró que en 1908 hubo una huelga de 40.000 costureras, migrantes trabajadoras en Nueva York que exigieron días de trabajo más cortos, sueldos dignos y capacitación. ¿Qué hacer para reconocer a las mujeres en la sociedad?

Cada día las personas regresan al trabajo o la escuela gracias a varias labores:  limpieza, comida, cuidado, supervisión, etc. ¿Quiénes hacen estas labores? Las mujeres y no están siendo remuneradas por estas labores del hogar. A veces ni siquiera reconocidas como trabajo, sino como obligación o como las cosas “que les toca a las mujeres“.

Para las mujeres migrantes estas tareas del cuidado a menudo están divididas entre su país de origen y sus barrios en Queens. Además de las tareas para mantener las costumbres y comprender las de esta nación. Varias mujeres tienen otros trabajos además de cumplir con las labores del cuidado, cobijo y bienestar de los demás. No valorar estas labores se debe a la brutal economía capitalista que solo considera valioso lo que se puede vender. Estas tareas desvalorizadas son el pegamento que sostiene la vida diaria y la sociedad, son imprescindibles para la economía mundial que depende del esfuerzo de las personas trabajadoras.

Las mujeres del pueblo siempre han luchado contra la opresión, por sus vidas y  territorios. Hoy en día se reconoce más que “los quehaceres de la casa“, son un trabajo no remunerado. Sin embargo, las mujeres enfrentan violencia y maltrato en el trabajo y la vida diaria. Las mujeres sentimos e identificamos la violencia diaria y así podemos corregir la sociedad.

Por ejemplo, otorgar un trato preferencial y más oportunidades a mujeres más jóvenes y más blancas, y rechazar a otras por su apariencia, causa efectos sicológicos muy dañinos y lastima a las comunidades. Promover estereotipos estéticos de cuerpos que no ven el paso de los años y criticar el peso y los cuerpos de otras mujeres, también deja secuelas profundas en las nuevas generaciones. Las fantasías masculinas sobre las mujeres son irreales y colocan a las mujeres en posiciones imposibles de satisfacer. Estas preferencias no solo violan los derechos, sino que lastiman la sicología y dignidad de las mujeres, además de la niñez, juventud y de la sociedad en general.

En este Mes de la Mujer y para siempre, cuestionemos a la sociedad patriarcal y el machismo que nos exige cierta apariencia agradable para satisfacer a los hombres y no castiga el feminicidio. Respetemos y reconozcamos el trabajo de las mujeres. No es simplemente felicitar a las súper mujeres por cumplir solas todas estas labores, sino encontrar formas de repartir equitativamente las responsabilidades del cuidado de la vida para que la sociedad sea más justa.

Por m.a.garcía  /  Contacto: phuyu.ande@gmail.com

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