Kayaking aguas turbulentas

Por Javier Castaño / Fundador y director de QueensLatino

La pandemia nos ha golpeado a todos. El periodismo me mantuvo ocupado en Nueva York durante los oscuros meses de marzo a junio. Pero lo que más me ha ayudado a mantener la salud física y mental es mi pasión por el deporte del kayaking. Esa conexión entre el cuerpo, el kayak, el agua y la naturaleza.

El viaje de tres días que realicé el pasado mes de julio a Connecticut a aprender a remar en aguas turbulentas, fue la culminación de cinco años de entrenamiento. Estuve con varios amigos desafiando las corrientes y las olas en el mar (tidal race). No es nada fácil y requiere de muchas destrezas. Los entrenadores están allí para orientar y ayudar, inclusive en los rescates después de zozobrar.

El video que acompaña esta nota muestra la potencia del agua y la técnica de los rescates. También practicamos kayaking cerca de las rocas (rock hopping), cómo montarse en las olas (surfing) y rollos para voltear el kayak y seguir remando.

Kayaking es un deporte fascinante que ahora busca integrar más a las minorías como la comunidad latina. En la ciudad de Nueva York hay varios clubes que proveen el kayak, el remo y el chaleco salvavidas. El kayakista lo único que tiene que proveer es ropa deportiva para mojarse.

Algunos kayakistas lo único que desean es realizar viajes cortos alrededor de Manhattan o Long Island. Eso está muy bien. Tampoco les interesa desafiar las aguas turbulentas. Otros kayakistas, como en mi caso, queremos aprender muchas destrezas y desarrollar las técnicas de los indígenas de Groenlandia, en donde se practica kayakaing como medio de transporte y sobrevivencia, para la pesca.

Debo decir que nací en Bogotá en donde kayaking de travesía es aún inexistente (sea kayaking). En Colombia el kayaking para realizar viajes, metiéndose en la cabina y usando un faldón, prácticamente no existe. Ni siquiera en ciudades caribeñas como Cartagena o Barranquilla. En Estados Unidos el kayaking también es un deporte nuevo, con apenas tres décadas de historia, aunque se está convirtiendo en el deporte acuático de más crecimiento.

Comencé a practicar kayaking luego de leer un artículo en inglés en un periódico local. He tomado cursos para aprender a remar y soy miembro de los clubes North Brooklyn Boat Club, Long Island City Community Boat House y Yonkers Paddling & Rowing Club. Soy entrenador nacional acreditado por la American Canoe Association (ACA). He hallado nuevos amigos de países tan diversos como Alemania, Inglaterra y Australia y de diversos estados de este país.

Para ser buen kayakista hay que tener flexibilidad y esto me ha obligado a hacer ejercicio y comer mejor. He comenzado a entender la íntima relación del cuerpo con el kayak y que el agua es un elemento de la naturaleza que te puede ayudar a entender la vida. El ser humano proviene del agua y es nuestro mejor amigo. Kayaking me ha enseñado a tomar las cosas con más calma. Si te desesperas, entonces zozobras. Hay que aprender a bailar con las olas, mover la cintura como si estuviera bailando merengue.

Este texto es una invitación a practicar kayaking o canoa o Stand Up Paddling (SUP). Es el momento apropiado para conectarse con la naturaleza, nuestra esencia. Deportes acuáticos que usan botes sin motor. Es decir, que se muevan con la fuerza del cuerpo humano. Es el camino a una vida más saludable a nivel físico y mental. Una manera de alejarse de los medicamentos y las enfermedades como la presión alta y la diabetes que están matando a los latinos de esta nación.

Anímese a remar en Nueva York con vistas espectaculares de la Estatua de la Libertad, el Empire State o los puentes de Brooklyn o el Whistone. Remar en la noche es una experiencia fascinante. Jamaica Bay, East River, Hudson River y Orchard Beach en El Bronx esperan por usted.

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