La mayoría de las selecciones que disputarán la Copa Mundo en Brasil juegan muy bien de mitad de cancha hacia adelante, pero es en la defensa donde radica el mayor déficit de los jugadores, principalmente en las zagas centrales. Lamentablemente ya no juegan con el ‘esquema’ de Bermúdez, Passarella, Scirea, Beckenbahuer o Roberto Carlos, para nombrar a algunos de estos excelentes defensas con capacidad física y habilidad mental.
Para suplir esta deficiencia, los directores técnicos están utilizando el recurso de la ley del fuera de lugar provocado. Esto es debido a la falta de bagaje técnico de los muchos defensores que hoy militan en el futbol mundial. Lo único que saben hacer es pararse en línea para dejar al delantero en fuera de lugar.
Inclusive, muchos delanteros en lugar de manejar el balón para esquivar al defensa, simplemente le aplican una generosa cuota de velocidad. Por eso el fútbol ha perdido belleza y encanto.
Vemos a menudo como el “lanzador” de un equipo aguarda el momento preciso para soltar la bola de modo que el atacante se sitúe frente al arco con francas posibilidades de convertir. Otro tanto sucede con los tiros libres cobrados en forma de centro al área, para que el primer receptor siga con el juego aéreo. Toques de primera, aéreos y al azar.
A estas dos situaciones de juego se las denomina segunda pelota y es muy común observar, en repetición, que el gol pudo haber sido convalidado o anulado, dependiendo de la posición del último jugador defensor en el campo. Nos cansamos de ver esta situación que puede favorecer a cualquiera de los dos equipos, y siempre los culpables del caso son el árbitro y los jueces de línea. Tenemos que buscar una alternativa para premiar y favorecer el espectáculo del fútbol.
Muy bueno sería incorporar la tecnología que nos ofrecen las transmisiones deportivas (cámaras desde todos los ángulos posibles) con el fin de ayudar a una decisión que debe tomar un ser humano (árbitro) en una fracción de segundo y a veces mal posicionado. Este árbitro podría acudir a la repetición de las imágenes para tomar una decisión más acorde a la jugada, como se hace en el fútbol americano.
Este cuarto árbitro podría jugar un papel más preponderante, en lugar de limitarse a revisar los zapatos del que entra, o mostrar un cartel electrónico con los minutos que se adicionan al final del partido. Sería de muchísima utilidad que esta persona viera el replay e informara al juez principal de lo acontecido. El juego no se detendría por un largo período de tiempo, dado que los jueces utilizan intercomunicador.
Como sucede en el fútbol americano, se anunciaría el fallo “real” que nos entrega el replay, apoyándose en la utilización de las pantallas gigantes para que los espectadores observen la confirmación o revocación del fallo en cuestión. No solo abarcaría el espectro de un fuera de lugar o de un gol mal anulado. La tecnología serviría para castigar a los payasos que se tiran al piso en busca del penalti o para premiar a los habilidosos y fuertes que juegan limpiamente.
¿Recuerdan ustedes cuando Rivaldo se disponía a cobrar un tiro de esquina, que no había sido tiro de esquina y un jugador de Turquía “le devolvió” la pelota impactando su rodilla derecha? El bueno de Rivaldo se tiró al piso tomándose la cara. Que payaso. El resultado; El turco afuera y Rivaldo siguió hasta ganar el partido. Incluso pasó en la final del Mundial Corea-Japón contra Alemania. Todos vimos la “avivada” en el replay, menos el juez del encuentro y su auxiliar número uno de campo o juez de línea.
Una vez mas seremos nosotros los fanáticos de este maravilloso deporte que es pasión de multitudes. Y habrán ofuscados debido a los errores del árbitro que luego serán esclarecidos gracias a la tecnología de la transmisión televisiva (menos para los que están disputando el encuentro y para aquellos que lo ven en vivo). Es un verdadero desacierto de la FIFA el no utilizar este recurso al alcance de la mano. Así como se utilizará por primera vez el aerosol para marcar la posición de la pelota y la distancia reglamentaria de la barrera en un tiro libre, impidiendo que la barrera de adelante con el propósito de cerrar, tapar y dificultar la ejecución del tiro libre.
Siendo la pelota fabricada con la más alta tecnología, probada en un túnel de viento al mejor estilo de la Escudería Ferrari. Camisetas deportivas que eliminan el sudor para mantener al atleta seco, favoreciendo la función termo-reguladora del cuerpo humano, botines de aleación especial para optimizar los movimientos de las articulaciones en un juego de la más alta competencia.
Las cámaras de TV podrán ser las verdaderas estrellas tecnológicas de los mundiales de fútbol, aunque la FIFA siga diciendo que lo más bello de este deporte es la improvisación, y que los fallos se detectan mejor de primera instancia, con el ojo. En lo personal, creo que estas son puras suspicacias de la FIFA, sospechas y favoritismos que he notado desde hace varios Mundiales. La tecnología ayuda a que no se comentan muchos errores de arbitraje y una mejor defensa ayudaría a mejorar el espectáculo. Que ruede el balón.