
Alimentarse bien durante las fiestas de fin de año no es fácil. El pernil, la paella, los pasteles, el sancocho, los panes dulces, los asados, la natilla y los cocteles son siempre una tentación. Pero hay que tratar de comer mejor y hacer ejercicio en esta época decembrina. Su alimentación debe tener los nutrientes necesarios de acuerdo a su condición de salud, edad, costumbres, trabajo y apetito.
Alimentarse no sólo consiste en comer para vivir o para saciar el hambre, es algo mucho más complejo e influyen numerosos factores: ambientales (costumbres, cultura y entorno familiar) y otros personales como sexo, edad, preferencias, religión, grado de actividad y estado de ánimo y de salud.
El desayuno debe ser una prioridad en la alimentación, en especial para la juventud, los estudiantes. Un desayuno eficaz debe componerse de leche, cereales, pan normal o tostado, algún zumo y un poco de embutido. Hay que recalcar que durante el día, tanto adultos como niños, ingerimos muchas más calorías de las que necesitamos, razón por la cual las calorías sobrantes se van acumulando debajo de la piel, alrededor de nuestros órganos, en forma de grasa.
El sobrepeso y la obesidad es la primera razón a la hora de buscar el origen de los problemas articulares como la artrosis. Evite el “picoteo” entre las comidas. Use el aceite de oliva porque es una mejor alternativa para su dieta. Evite el consumo de azúcares de cualquier forma, ya sea con el café o los panes.
Entre las carnes, prefiera las blancas como el pollo y el pescado y trate de cocinar sin mucha grasa. No frite los alimentos porque añade muchas calorías a su dieta. Prefiera los alimentos a la plancha, al horno o cocinados.

Debemos aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales y hortalizas porque son los grandes olvidados de nuestra alimentación. Son los que presentan mayores cantidades de vitaminas, minerales (hierro, magnesio, yodo, flúor, manganeso, calcio), betacarotenos, clorofila, proteínas y grasas de origen vegetal.
La alimentación diaria debe incluir en un 70% frutas, cereales, verduras y hortalizas en general; un 20% leche y derivados, huevos, carnes o pescados (preferentemente asados, al horno, a la plancha, cocidos, pero nunca fritos); y un 10% pan o cereales, dulces, etc.
Practique estas normas básicas en su alimentación y será una persona distinta.