Marcha por obreros de construcción muertos

Los obreros de construcción marcharon por el centro de Manhattan. Foto Humberto Arellano

Un grupo de obreros latinos de la ciudad de Nueva York  marchó por las calles del centro de Manhattan, en Nueva York, porque están cansados de ver a tantos obreros de la construcción que mueren en el trabajo. La protesta fue organizada por la organización NICE y contó con la presencia de políticos como la senadora estatal Jessica Ramos.

Esta manifestación estuvo motivada por la muerte de dos obreros de construcción. Marco Salas murió el mes pasado cuando se cayó de un andamio en la calle 36 y la avenida Lexington de Manhattan, en donde se guardó un minuto de silencio por su memoria. Otro obrero que murió el pasado 3 de junio fue Wilson Flores, de 32 años y padre de familia.

“Murieron por la negligencia de empresas que sólo piensan en ganar dinero y no en la seguridad de los obreros”, dijo Manuel Castro, director de NICE. “Ningún otro obrero debe morir y estamos aquí reconociendo su trabajo, sudor y lágrimas”.

Los manifestantes se dirigieron al frente de la oficina del gobernador Andrew Cuomo en la calle 41 y la Tercera avenida de Manhattan. Alrededor de 50 obreros latinos exigieron que se incrementen las regulaciones en los sitios de construcción, se incrementen las multas por accidentes, se aumenten las penalizaciones para los contratistas que roben salarios y que sea más fácil presentar demandas por robo de salario.

La senadora Ramos introdujo dos proyectos de ley que pasaron recientemente. Uno (Sweat Bill) que impone un derecho de retención de los bienes del constructor para que el obrero pueda reclamar los salarios robados. El otro obliga a llevar un registro de las circunstancias que conllevaron a las muertes por accidentes de construcción. Solo falta que el gobernador Cuomo estampe su firma, si decide hacerlo.

“Desde que tuve un accidente de trabajo el año pasado, el dolor es fuerte y la demanda va muy lenta, pero estoy con vida”, dijo Guadalupe Jiménez al comienzo de la movilización. “No somos trabajadores desechables, el gobierno no nos tiene en cuenta y los políticos nos usan como bandera”.

La obrera Inés Arévalo dijo que la vida no tiene precio y que la sobrevivencia dependen de las condiciones de trabajo. “Ahora tenemos el deber moral de exigir un trato digno y respeto porque queremos construir una nueva América”, dijo Arévalo luciendo orgullosa su casco de obrera.

Los manifestantes gritaban “Ni un caso más”, “El pueblo unido jamás será vencido” y “Nosotros también somos trabajadores esenciales”.

El concejal Carlos Menchaca dijo que los obreros “necesitan recursos y justicia”. Jessica González-Rojas, quien recientemente derrotó al asambleísta Michael DenDekker en las elecciones primarias del Partido Demócrata, gritó a todo pulmón, “Cuomo escucha, estamos en la lucha”.

Hubo un minuto de silencio para honrar a los obreros que han perdido la vida en el trabajo de construcción.

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