
Lionel Messi ha leído solo un libro en su vida: Yo soy el Diego, la autobiografía de Diego Maradona. De hecho, dicen por ahí que no lo terminó. Pero sobre él ya ha corrido mucha tinta fresca y aun no cumple los 25 años. Lo más reciente es el libro Messi, escrito por Leonardo Faccio y publicado en Estados Unidos por Vintage Español.
¿Qué podemos decir de La Pulga? Los adjetivos poco a poco se han ido agotando. Resta decir que es el artista más exquisito con la número cinco, la cual parece llevar tejida en su pie izquierdo. Ha ganado tres veces el codiciado Balón de Oro, y es el máximo goleador en la historia del FC Barcelona. El 10 azulgrana no se cansar de ganar. Es vitoreado en todo el planeta. Su fama e influencia, me atrevo a decirlo, hoy supera la de su ilustre paisano. Messi es El Principito de un fútbol dorado y de ensueño, seudo dios de una religión que, como dijo Albert Camus, no tiene ateos. Su nombre lo corean más allá de la cancha y provoca poesía: la escritora nicaragüense Gioconda Belli le dedicó su primeras líneas del 2012. Y podríamos decir más.
Volvamos al libro. Messi de Faccio está armado en tres partes, que cubren tres años al hilo: 2009, 2010 y 2011. Se trata de un libro (191 páginas) que se fue escribiendo “siguiendo el vértigo del presente de Messi”, dice el autor desde la Ciudad Condal, donde reside.
En el libro dices al principio que antes de escribir Messi no eras fan del fútbol. ¿Qué te llevó a cambiar de opinión y escribir sobre este personaje?
Es verdad. Yo nunca fui fan del fútbol en general, aunque sí aprendí a vivir la pasión del fútbol a través de los amigos, porque como vengo de un país como Argentina que es un país muy futbolero, uno aprende a disfrutar esa pasión a través de las amistades.

¿En qué instante te empezó a gustar el tema Messi?
A mi me proponen hacer un perfil de Messi para la revista Etiqueta Negra de Perú a fines del 2008. El editor-jefe y fundador de la revista Julio Villanueva Chang me dijo “de Messi se está hablando mucho y sabemos muy poco de él”, cosa que era cierta. Entonces, me pidió un perfil de él, que lo observara. Y ahí empecé a fijarme en él, así empezó mi vínculo con Messi la persona, más que el futbolista. Me llamó la atención primero su precocidad y me interesó su historia personal y sobre todo me interesó la historia pasional que Messi despierta en los fanáticos y seguidores del fútbol. Porque creo que tiene la capacidad de, digamos, movilizar, condicionar los estados de ánimo de mucha gente. Messi pertenece a la era del fútbol globalizado entonces genera emociones y conmociona a millones de personas. Este poder inestable que tienen los ídolos a mí siempre me interesó.
¿Qué otro ídolo de esas características te interesó?
Bueno, siempre me llamó la atención este tipo de poder que tienen los ídolos populares en general, ninguno en particular. Me interesa esta relación pasional que se da entre los ídolos, los héroes populares y su público.
Como sucede con Messi…
Sí. En el caso de Messi, me interesaba en principio justamente por esta relación establecida con el público y también porque me parecía ya, a simple vista, que Messi rompe un poco. Es diferente y rompe con el paradigma de héroe deportivo que conocemos por su aspecto físico, por su carácter humilde. Rompe con el paradigma de héroe relacionado a futbolistas del estilo David Beckham o Cristiano Ronaldo que tienen estos portentos físicos y que de alguna manera parecen inalcanzables. Messi es el tipo de héroe que produce la sensación de cercanía.
¿Piensas que es más accesible a los fans que Beckham y Cristiano Ronaldo?
Creo que genera más empatía porque justamente da esta sensación de cercanía, de chico común, cosa que ciertos héroes deportivos no la tienen. Parecen más inalcanzables por su aspecto físico, por su actitud a veces distante. En cambio Messi, se lo veía más cercano. Entonces, esta combinación, este poder encarnado en un chico de aspecto simple, me pareció una paradoja interesante. Por eso, me atraía más allá de lo futbolístico.
Con apenas 1m 68cms, Messi es un gigante en la cancha y, sin duda, es la perla más preciada del FC Barcelona FC. De chico en su Rosario natal, siempre fue un chico tímido y reservado. Empezó a jugar a los 8 años en el equipo de sus sueños, Newell’s Old Boys. Más pequeño en tamaño que la mayoría de los chicos con quienes jugaba, fue diagnosticado con una insuficiencia hormonal que retrasaba su crecimiento. De ese impedimento queda poco. El pasado enero, Ray Hudson, conocido comentarista de Gol TV, describió al petite argentino como “un coloso dando zancadas por la tierra”, tras el hat trick que La Pulga le hizo al Málaga por la liga española.
Cuando empezaste a “encontrarte” con Messi, ¿qué fue lo que más te llamó la atención?
Me llamó la atención que no se parecía al resto de los futbolistas estrellas, ya no solo por esta primera impresión de su aspecto físico y esta ruptura de paradigma que te comentaba. Todas las estrellas futbolísticas se parecen dentro y fuera del campo, este andar con el pecho fuera de Maradona, la sonrisa de Ronaldinho, la elegancia de Zidane. Todos tienen un parentesco dentro y fuera de la cancha. En cambio Messi, fuera de la cancha, me encontré con un chico muy tranquilo, sosegado, pausado, mientras que dentro del campo tiene una electricidad que es la que sorprende a medio mundo. Entonces, esta otra paradoja también me hizo interesarme más en su vida, en tratar de comprender su personalidad.
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