Mundial de Fútbol en Brasil: Ganará la mejor táctica

GABRIEL PELUQUERO_COLOR

Sin lugar a dudas es en el Mundial de Fútbol en donde podemos apreciar los mejores estilos futbolísticos, los cuales representan la idiosincrasia de cada país. Por ejemplo, pensar en Alemania es sinónimo de fuerza y disciplina. Brasil es “jogo bonito”, diversión y samba. Pero saben que… no todo es así. ¿Quién arma los equipos? Sin lugar a dudas los dirigentes del Futbol Asociado de cada País. Son ellos y no el público los que eligen al entrenador.

Cuando los directivos proponen nombres de los futuros integrantes de cada selección, buscan y tratan de “visualizar” cómo va a pararse el equipo en la cancha. Se preguntan, ¿defendemos con tres o cuatro, cinco al medio o jugamos al fuera de lugar, reducimos el medio campo, presionamos adelante, dejamos jugar al oponente o nos arriesgamos a controlar la pelota? Es el dibujo táctico. Los directivos entonces seleccionan al técnico con la idea futbolística que sea capaz de ajustarse al gusto de los socios. Jamás he visto que el público vote o ayude a escoger al entrenador nacional para que haga la alineación.

Observamos que en Alemania el goleador Gerd Muller juega detrás de dos atacantes siendo él el número 9 (recordemos que el pensante es Ozil). La locomotora Muller recupera, juega y sale como un cañón hacia adelante y también hace goles de todos los colores. Así lo hace en el Bayern y ahora en la selección. Creo que alguien de los mandos superiores (entiéndase presidente del Bayern Munich) ha hecho hincapié en este detalle en la reunión de la directiva y como consecuencia le comunican al entrenador Teuton.

¿Cuándo fue que Argentina jugó con línea de 3 en el fondo? Sabella lo hacia en Estudiantes de la Plata y todos sabemos que es discípulo de Bilardo. Es decir que Argentina jugó como quiso Bilardo y compañía. Me quieren hacer creer que ahora Argentina alinea a los “4 fantásticos”, luego ponemos 3 en el fondo y así son más ofensivos. ¡Por favor! Nunca Argentina ha estado tan equivocada en la táctica. Si alguien defiende con 3 centrales, necesita de dos contenciones en el medio, más dos carrileros que bajen a defender. ¿Se entiende? ¡Defendemos con siete! Por eso vemos a la albiceleste por momentos como un equipo improvisado, que juega al pelotazo y que cuando “sube” se descompensa atrás. Esa táctica no lo llevará a la final del Mundial en Brasil.

En el polo opuesto tenemos a Colombia. Pregunto, ¿quién en el país cafetero pensó en contratar a José Pekerman como entrenador? Aceptaron. Los directivos dijeron que querían a un hombre al estilo acertado del Maturana, con toque, buen trato de la pelota, que cada seleccionado juegue lo que sabe y con definidores que hagan goles. Quedó desde un principio bien claro el lineamiento que los directivos buscaron, dejando atrás las roscas. Dejaron que Pekerman armara su equipo. Esto no había pasado antes en Colombia. Calidad futbolística y buena dirección.

La selección de México, que cambió de entrenador antes del repechaje y le dio la espalda a los mejores jugadores que viven en Europa, tiene ahora el grave problema de recobrar la moral del equipo. El repechaje lo hubieran ganado con cualquier entrenador porque su oponente era flojo. Ahora deben demostrar que tienen la altura mundialista y que no los ayudaron a clasificar simplemente porque la FIFA hubiera perdido millones de dólares si México no va a Brasil.

El goleador Messi de Argentina conduciendo el balón frente a los jugadores de Brasil.
El goleador Messi de Argentina conduciendo el balón frente a los jugadores de Brasil.

El toque se impone

Otro caso similar al de Colombia, pero más impactante por el vuelco, es Italia. Parecen más una selección sudamericana que europea. Confieso que nunca he visto jugar a Italia manejando la pelota como lo hace ahora. ¿Similitud con la Juve? ¿Coincidencia? O será que el presidente de la Vecchia Signora sugirió continuar con ese lineamiento y por ende llamaron a Cesar Prandelli para llevar a la azurra por el toque y el buen trato del balón. Al hincha italiano lo que le importa es ganar, jugando feo, enredado, pero lo único que vale es ganar. Para el beneplácito de los que nos gusta ver buen fútbol, los directivos de Italia giraron al polo opuesto.

A nivel individual el jugador merece el mismo trato porque en definitiva es el que corre detrás de la pelota y suda la camiseta. Veremos en este Mundial grandes ausencias, simplemente porque los directivos toman cartas en el asunto, decidiendo como en un juego de ruleta. Primero escogen el técnico, que muchas veces es considerado como la prolongación de los directivos. Ponen y sacan jugadores e incluso los reubican, les inventan puestos, a veces con buen tino, otras veces no tanto. A veces vemos jugadores que juegan a no dejar jugar, simplemente porque la orden superior es triunfar o ganar. Ojalá que esto no suceda mucho en Brasil y haya goles y buen fútbol.

En suma lo que quiero recalcar es que una vez más el pobre hincha no es tenido en cuenta. Los directivos son los verdaderos dueños del fútbol y poco les importa lo que opine la gente. Realizan partidos amistosos a conveniencia de las firmas auspiciadoras y venden los derechos de televisión al mejor postor. El resultado nefasto es que recargan el calendario de los jugadores y hasta abusan de los bolsillos de los televidentes que tienen que pagar para ver el partido.

Por eso vemos con frecuencia a mucha más gente decir que no les interesa su selección, pues no refleja el sentir del pueblo. El fútbol que aprendimos a jugar en las calles de nuestros países está desapareciendo. Todo se tergiversa cuando convocan a un entrenador que solo le sirve a los intereses gerenciales.

Por eso este Mundial en Brasil será un espectáculo de buen fútbol, de ganas de jugar y de control del balón. Al fin y al cabo es Brasil, un país de fiesta y alegría y espectáculo. Brasil, al igual que el resto de Latinoamérica, se rige por la improvisación y esa táctica favorece el espectáculo. Que viva el fútbol y los goles.

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