Necesitamos activistas comunitarias

TERESA ARRIETACuando yo era una niña en El Salvador, recuerdo haber visto a las mujeres de la colonia reunirse para limpiar la basura y los desperdicios de las calles. Este fue un tiempo tranquilo, donde las mujeres se unieron para mejorar su comunidad. Ahora, como una abuela y organizadora comunitaria con más de una década de experiencia, lo que me preocupa es la falta de mujeres que asuman el papel de activistas y se limiten solo a observan sin tomar acción.

En el mundo del activismo político y comunitario en que me desempeño todos los días, muchas veces lo que veo son hombres que toman la iniciativa y las mujeres trabajando tras bambalinas. Y aunque no hay problema con las mujeres que trabajan detrás de los hombres, el asunto es que muchas de estas mujeres son tan capaces como los hombres (si no más). En Queens, sólo hay 3 mujeres concejales de los 14 escaños, mientras que las mujeres representan el 52% de la población.

En la comunidad inmigrante, las mujeres están muy poco reconocidas como líderes, especialmente las que tienen familias. En mis encuentros comunitarios, a menudo son las madres las que tienen mucho que decir acerca de la educación, calidad de vida y otras cuestiones, y son las que permanecen en silencio. Las familias y los niños está recibiendo el impacto más negativo de esta sociedad y son los que menos voz tienen.

Pueden haber muchas razones por las cuales las mujeres son menos activas: la falta de tiempo debido a las obligaciones del trabajo y la familia, o el aspecto cultural. Las mujeres son líderes naturales y tienden a tener menos derecho a expresar sus opiniones, ni siquiera entre sus compañeros. Menos de la mitad de la población está tomando decisiones que afectan a todos y es lo que muchas de nosotras queremos evitar en este país.

Las mujeres tienen que unirse para que se apoyen entre si y dejen a un lado las trivialidades que nos han dividido. Se lo debemos a nuestras madres que anhelaban mucho más para nosotras, a nuestras hermanas que dependen de nosotras y a las niñas que nos observan y tomarán nuestro ejemplo con respecto al papel de la mujer en las comunidades. ¿Queremos que crezcan creyendo que es aceptable ser inferior a otra persona, o que se desarrollen a la sombra de alguien más? No lo creo.

Los hombres también necesitan tomar un papel mucho más activo en la comunidad y no caer en las trampas de la mentalidad machista que ha envenenado nuestra cultura. En lugar de tratar de reprimir las voces de las mujeres u obligarlas a elegir entre el hogar y el activismo, vamos a trabajar juntos, no solo en beneficio del activismo, sino que sea una actividad de tipo familiar. Como organizadora me gusta ver cuando toda la familia participan en las manifestaciones o protestas. Es una verdadera señal de que no sólo la pareja tiene los mismos valores, sino que están trabajando con sus hijos en la construcción del futuro.

Queens es el condado más diverso de Nueva York, aunque esa diversidad no se refleja en nuestros líderes comunitarios. Los funcionarios electos son un fracaso en todos los aspectos. Necesitamos más mujeres que sean activas en sus comunidades y que se involucren en las escuelas a defender los derechos de sus hijos. Mujeres que expresen las preocupaciones del día a día. En Queens está creciendo una generación nueva de mujeres líderes que estará lista para participar y votar las próximas elecciones locales. Ser madre es un trabajo difícil, pero con el fin de hacer de este mundo un lugar mejor para nuestros hijos y nietos, nuestra misión debe ser involucrarnos.

Cuando veo a mi nieta Ashley de 5 años, solo pienso en dejarle un mundo mejor del cual yo me sienta orgullosa. Quiero que ella sepa que cuando le digo que  puede hacer tolo lo que se proponga, entienda que no es sólo una exageración.

Teresa Arrieta es  organizadora de La Fuente, un fondo de los trabajadores y la comunidad, además de madre y abuela de 5 y un bisnieto.

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