
Por Luz Karine Vargas –
Mauricio Quintero es un joven que lleva la música salsa en la sangre y una enorme sonrisa en el rostro. Ha vivido relativamente poco tiempo en Queens. Con tan solo un año y dos meses en New York, ya le han tocado “las duras y maduras”, según dijo Quintero.
“Cuando llegué, a las semanas cerraron los aeropuertos y fue muy duro, pero todo se alivianó un poco cuando unos familiares de mi esposa me recibieron en su casa de forma gentil. El apoyo de Bertha Motoa y su familia fue imprescindible”, dijo Quintero moviendo la cabeza de arriba para abajo.
Quintero ama a Nueva York. Su estilo de vida lo tiene cautivado .“Vivir acá es duro, pero al menos es bien recompensado, algo totalmente diferente a lo que sucede en mi país de origen. Por eso estoy acá, buscando un mejor futuro para mí y mi familia que aún está en Colombia”, dijo Quintero comparando ambos países.
“Yo he trabajado de lavaplatos y déjeme decirle que no es tan sencillo como suena, jamás me había tocado lavar tantos platos en mi vida y tan pesados, aparte de las labores extras que me tocaban hacer”, dijo Quintero refiriéndose a su primera experiencia laboral.
Luego trabajó por unos días en mensajería, pero las condiciones laborales no le gustaron y decidió incursionar en la construcción. “Un amigo me recomendó para trabajar inicialmente en demolición y poco a poco me fui ganando el puesto en el que estoy”, dijo Quintero. Para este hombre todo esfuerzo trae su recompensa.
“He conseguido buenas amistades, me he rodeado de personas buenas que me han ayudado y en la medida que he podido, también los he ayudado. La soledad en este país es dura”, dijo Quintero con un suspiro, extrañando su país en Latinoamérica.
“Actualmente trabajo para una compañía de remodelación de edificios y soy el encargado de despachar los materiales”, dijo Quintero agradeciéndole a la vida por haberlo puesto en el lugar que está. Reconoce que este sólo es el inicio de muchos objetivos a alcanzar.
Estando en esta ciudad, Quintero recibió una terrible noticia. “Mi señor padre falleció, me dolió en el alma, yo acá tan lejos y sin poderme despedir, fue el momento en el que más anhelé regresar a mi país”, dijo Quintero sobándose los ojos.
Ante un año difícil por la pandemia, Quintero se ve optimista. “Yo vine acá con unas metas claras, creo que ya pasé por lo peor, así que ahora para adelante y con más fuerza”, termina diciendo Quintero con optimismo.
