Paros y cacerolazos en Colombia y Nueva York

Las Centrales de Trabajadores y las organizaciones sociales llamaron a un Paro Nacional el 21 de noviembre que por la enorme cantidad de gente que salió en cerca de 600 municipios, por la alegría y beligerancia  y además ha continuado con marchas, Cantos  por Colombia y otros eventos de rebeldía,  constituyéndose en un hecho histórico y sin precedentes en la historia nacional. Ese jueves en la noche  retumbaron las cacerolas por primera vez para quedarse trepitando en las manos de nuestras mujeres que desde sus casas rechazan a quienes mal gobiernan.

Ni el ridículo del gobierno  de acusar al Foro de Sao Pulo o a los rusos como promotores y financiadores del paro, ni la militarización de las ciudades, ni  tratar de infundir miedo  impidió que la población saliera a protestar hasta hoy cuando los cacerolazos y la quema del año Viejo, este 31,  se hará sentir en  rechazo al presidente Duque, que sigue fiel a las exigencias de los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE.  Porque la Paz y la Vida son banderas fundamentales para los colombianos  cuando se asesinan sin descanso a líderes sociales, a los indígenas del Cauca y a ex-guerrilleros.

Todo arranca con la oposición al Paquetazo neoliberal que entre otras cosas, planea pensiones menores al salario mínimo, eliminar la prima media que es que los pocos que logren pensionarse lo hagan con el salario promedio de los últimos diez años, que quien gana más y los jóvenes contribuyan a la mesada pensional de quienes ya la necesiten. Oposición a los contratos por horas, a las cuotas para salud y pensión por horas desmejorando lo ya de por si malo de los contratos anuales o semestrales. Oposición a la privatización del patrimonio público de las entidades financieras gubernamentales y de Ecopetrol, Cenit que concentra las distribuidoras de oleoductos o ISA la repartidora eléctrica nacional, las empresas de servicios públicos, etc. La explosión social y su permanencia se da por la rabia, las penurias y los sufrimientos acumulados en la vida de la población desde 1990 cuando se inician las implementaciones de las políticas antinacionales y anti-populares.

¿Quiénes están en las calles? Son los miserables y los pobres, son el 10.3% de desempleados existentes, son el 47% o 9.400.000 personas que ganan menos del salario mínimo, son el 18% de personas que trabajan que ganan menos de dos salarios mínimos, son el 60% de trabajadores informales que no tienen garantizado el pan de cada día, ni la salud, ni una pensión, son los desheredados de la tierra que habitan el país.

Y el corazón de la rebeldía popular han sido los jóvenes. Así el Paro del 21N ha sido la fuente de inspiración para una centena de personas, la mayoría  jóvenes estudiantes y activistas neoyorquinos que han adelantado marchas, conversatorios, Un Canto por Colombia, una marcha –cacerolazo  en la noche del 12 de diciembre por la calle 82 en Jackson Heights desde el restaurante D’antigua hasta Terraza7 donde se llevó a cabo la segunda Asamblea de Colombianos con el Paro del 21N.

El ‘duquismo’ y sus partidos en su infinita ignorancia, soberbia y burla a las movilizaciones de los trabajadores y el pueblo presenta al legislativo que aprueba una reforma tributaria en beneficio de los más ricos, monopolios y multinacionales y en su espíritu alevoso fortalece los escuadrones anti-disturbios en una especie de provocación al pueblo pacifico, alegre y firme en las calles.

Por todo esto los colombianos residentes en NYC y el exterior tenemos la responsabilidad de apoyar las luchas sociales y políticas de nuestros compatriotas. Recordemos que nuestras remesas de cerca de $22 billones de pesos o $7,000 millones de dólares representan el segundo renglón económico del país. Tenemos más que derechos para exigirle al gobierno que responda y negocie las 13 peticiones y 104 temas con el Comando Nacional de Paro.  ‘Parar para avanzar, Viva el Paro Nacional’.

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