
La disputa por una silla en el Senado de Nueva York entre el demócrata José Peralta y el republicano Richard LaSalle comienza a calentarse. Peralta se siente cómodo porque en las elecciones generales de Queens siempre gana el candidato demócrata con el apoyo de la maquinaria. LaSalle considera que su práctica como abogado le puede generar el suficiente número de votos para sorprender y derrotar a su oponente.
El martes dos de noviembre son las elecciones generales y los analistas anticipan que el Partido Demócrata perderá mucho terreno frente al Partido Republicano. El condado de Queens no es la excepción.
Sin embargo, ninguno de los dos candidatos se queda quieto. LaSalle corre de un lado para el otro con sus asesores y ha empapelado cientos de establecimientos comerciales con los letreros de campaña. LaSalle habla en los centros de atención a ancianos, se reúne con sus amigos abogados y acude a desfiles y reuniones de negocios con la esperanza de hacer historia: convertirse en el primer republicano e independiente de origen latino en ser electo a un puesto público en Queens.
El senador Peralta mientras tanto sigue asistiendo a reuniones con representantes de organizaciones de barrio que reciben dinero del partido demócrata, otorgando placas de reconocimiento y haciendo promesas. Además, también ha comenzado a empapelar los establecimientos comerciales del área y algunos postes y cabinas de llamadas con su afiche de campaña.

La verdad es que hasta ahora ninguno de los dos candidatos al Senado de Queens ha planteado algo diferente a los discursos de siempre: traer más recursos económicos al distrito, reducir la sobrepoblación estudiantil en la escuelas públicas, incentivar los pequeños negocios, reducir el desempleo, abogar por una reforma de inmigración y limpiar las calles, sobre todo la avenida Roosevelt. Ninguno de los candidatos ofrece detalles de cómo hacerlo y cuál será su nivel de efectividad. Son discursos muy etéreos.
Los Estados Unidos está cambiando, está surgiendo un nuevo tipo de hombre, existe la necesidad de crear una nueva relación entre las personas y las empresas, la tecnología está dejando rezagadas a miles de personas, y no hemos escuchado nada diferente para cambiar este distrito senatorial en donde la población latina es numerosa. La comunidad necesita orientación, programas concretos y no discursos vacíos.
Por eso es necesario un debate entre estos dos candidatos al Senado de Queens. Necesitamos escuchar cómo planean ayudar a la población en general y a los latinos en particular. Queremos ver a Peralta y a LaSalle debatiendo en público para conocer sus personalidades y cómo se controlan ante los ataques del adversario político. Aspiramos a conocer el manejo del idioma de cada uno de los candidatos y sus conceptos sobre economía, vivienda, empleo, racismo, homosexualidad, derechos laborales, inmigración, educación, etc., etc.
QueensLatino.com se compromete a buscar la realización de un debate político entre el senador Peralta y su oponente LaSalle antes del próximo dos de noviembre. La comunidad lo exige y es algo necesario e indispensable.
Peralta, como candidato o senador, no puede seguir tan confiado y continuar asumiendo la postura de arrogante que empezó a exhibir hace unos meses. Peralta tiene un pasado imperfecto por que cual no ha respondido y es mejor que sea más noble y sencillo en caso de que le toque pedir auxilio a sus constituyentes.
LaSalle debe ser más agresivo en la manera de presentar sus ideas y relacionarse más con la comunidad en general. En una reciente reunión de campaña en el establecimiento San Andresito de Jackson Heights, de las siete personas entrevistadas por QueensLatino.com ninguna lo conocía. Ni Fabio García, ni Juan de Dios Velasco, ni Jairo Monar, ni los demás.
Ximena Hidalgo, quien dice ser periodista y organizó el encuentro político en San Andresito, dijo que apoya a LaSalle porque “ayuda a los más humildes… Richard es un hombre exitoso que conoce los problemas de la comunidad y yo soy una periodista que no se prostituye como los demás”.
La comunidad latina de Queens necesita avanzar y fiscalizar mejor a los políticos electos.