
“Si a la hora de mi muerte no has venido a mí, te condeno a que sientas el escozor de la punta de mí lengua en tú clítoris y para siempre”, repitieron esta frase los poetas durante el homenaje a Ricardo León Peña Villa, quien murió hace dos semanas en un hospital de Manhattan.
Primero le rindieron un tributo en el centro cultural Terraza 7 Tren Café de Jackson Heights Queens. Luego en el Teatro Natives de la misma área, a donde acudieron alrededor de 400 personas. Incluyendo al poeta León Peña Villa, cuyo cuerpo estaba allí presente, en el escenario, cremado en una urna, al lado de una botella de whiskey y con una flor azul que contrastaba con su fotografía en blanco y negro.

El desfile de artistas, músicos, poetas, amigos y ex enemigos, comenzó a las 7 de la noche en el Teatro Natives. Hablaron de su irreverencia. De su sarcasmo y de su sonrisa picarona. De su amor por el Nadaismo. De las mujeres que escucharon sus poemas y terminaron en un acto de amor sin compromisos. De su intransigencia y de su espíritu libre y arriesgado. De sus libros, de sus revistas, de sus crónicas de ciudad, de su apartamento en el Lower East Side que alguna vez fue adornado con sombrillas, y de su amor por Latinoamérica. Recordaron a su perro Tango y las fiestas hasta el amanecer en su apartamento que fue de invasión.
Dijeron que Ricardo León Peña Villa no solamente era colombiano de nacimiento, sino boricua y dominicano por adopción. Tata, su esposa desde el año pasado, estuvo en primera fila durante el homenaje y recibió un pergamino del grupo The Puerto Rican Embassy.

José Osorio, vecino de Peña Villa en el edificio Unbrella del bajo Manhattan, dijo jocosamente que habían sido amantes y en pocas palabras recordó a su amigo y poeta.
El homenaje no parecía un velorio, sino una celebración a la vida. Músicos como Eddie Martínez y Pablo Mayor acudieron con sus agrupaciones a cantarle “al poeta” como siempre lo llamaron sus amigos. El músico David Vanegas también se sumó al homenaje que duró hasta la media noche.


El ex periodista de El Diario/La Prensa habló de cuando trabajaron juntos y el corresponsal de Caracol en Nueva York, Juan Carlos Velázquez, dijo que había sido un homenaje muy sentido.
Los poetas que leyeron durante el homenaje a Peña Villa en el Teatro Natives fueron: Sery Colón, Shila Candelario, Tomas Galán, Juana Ramos, Nicole Delgado, Yrene Santos, José de la Rosa, Nelson Ortega, Raúl Sentenat, Karina Claudio, Natalia Aristizábal, Diego Vargas, Nahonry Hidalgo, Nicolas Linares, Miguel Falquez, Guido Cabrerizo y Oscar García.
Reproducimos aquí dos poemas, uno de Samuel Díaz Carrión y otro de Nelson Ortega, ambos escritos como un homenaje al poeta Ricardo León Peña Villa.
PA’ RICARDO
Samuel Diaz Carrion
A Pedro, en casa de Toñito, en el jardin de Zoraida,
y hoy Al Poeta Ricardo
Entre las flores de mi jardín
dicen las sencillas margaritas
que son las rosas
demasiado ostentosas
como si solo en ellas
los colores luciesen
(no saben ellas el dolor
que encuaderna tanto color)
Entre las flores de mi jardin
Dicen las humildes azucenas
que son las rosas
soberbias en su particular esplendor
como si cada una fuese
primera y unica edicion
(no saben ellas la soledad
punzante que las separa de ellas)
Entre las flores de mi jardin
Dicen los pulcros lirios
que son las rosas
abarcadoras de toda
expresion pigmentosa
como si fuesen dueñas
de todo perfumado color
(no saben ellos la agonia
de distanciar al que las cuida)
Yo no lloro los muertos
los vivos dan mas pena
cuando rien de dolor
Y oigo sus lagrimas
carcajeadas al recuerdo
de quien no sufre
solo descansa
Yo no temo los muertos
los vivos dan mas terror
cuando entierran palabras
en nombre del amor
citando el recuerdo
de quien no llora
solo descansa
Y diciendo nada
esta mejor
porque no hay respuesta
al silencio
8/26/77
Te invito a mi destierro
para compartir contigo
la triste gastada noticia
que el buen doctor me dijo
que padezco yo este sin cura
mal que me maldijo
la muerte a sufir esta vida
sentencia de todos los dias
olvidar sueños, muerte pequeña
que urge desconocer en la noche
el recuerdo de aquel lenguaje
grabado en hueso, carne y sangre
Y cada poema sin terminar
subraya la experiencia
que otra muerte ha perdido
sin mas direccion que pa’lante
olvidando el pasado al madrugar
quien dira mi historia
pueblo que despierta para morir
como moraleja de otra raza
leyenda, cuento o mito transestelar
ante esa luz cegadora
al despertar de cada dia
a esta sentencia: vivir
3/26/11 [updt]
Canto de madrugada
Es un viejo verso
que ronda
las esquinas
del quadrilatero urbano
que define
al pugilato en vano
lo que un errante
trovador dijera
“que no hay tijera
que corte la gente
como la mirada indiferente”
Porque opuesto al amor
no hay odio como no ver
que sin mirar corta la vida
y sin querer te quita tu ser
es la sonrisa fingida
que te roba el calor
Es el eco de un sentir
que camina
por los escondrijos
de un desierto metropolitano
que marca los terminos
de una arida existencia
envuelta en
Cristal, Acero y Cemento
Pa’ que te pierdas
en cualquier momento
Son Nocturno
Es el eco sonero
que pasado repite
el rastro sendero
del errante que vuelve
sin haberse ido
Es el vestigio nocturno
del recuerdo soñado
como quien no quiere
sin poder evitarlo
Es el ultimo
pensamiento matutino
que canta dormido
pa’ que olvides
al madrugar
a donde has venido a parar
Es el susurro
de un viejo verso
que te arrulla
en esta noche fria
de tu destierro
sabiendo ya el camino
del camposanto
sin memoria

CONTIGO A NUESTRO LADO
Nelson Ortega
El eco
de tus pasos
resuena aún
en las calles
por donde caminó
tantas veces
tu alma
y tu cuerpo.
Hay un ambiente
de ausencia hoy,
un sentimiento de vacío
en estos días nuevos
de la primavera
que anuncian
las llegada del verdor
y los aromas florecidos.
Se ha callado tu voz
y pareciera
que hay menos
palabras este día,
menos versos entrelazados
cantándole a la vida
con sus sílabas sonoras.
Hoy recorreremos las calles
por donde anduvo tu ser,
sin ti, pero contigo
a nuestro lado.
La palabra no muere,
queda viva y se hace eterna
en los recuerdos.