El presidente Barack Obama dijo a los cubanos que ha traído un “saludo de paz” y aseguró haber llegado para “enterrar los últimos remanentes de la Guerra Fría en las Américas”.
“Vengo a extender una mano amiga al pueblo cubano”, dijo en su discurso de esta mañana en el Gran Teatro Nacional de La Habana, en el que estuvo presente su homólogo Raúl Castro.
Apuntó que si bien el acercamiento entre los dos gobiernos que comenzó el 17 de diciembre pasado es entre los gobiernos, “Estados Unidos está normalizando sus relaciones con el pueblo cubano”.
Obama subrayó que a pesar de las diferencias entre los gobiernos de los dos países –las cuales son “reales e importantes”, es más lo que los une.
Dijo admirar el ingenio cubano. “En Estados Unidos tenemos un monumento a lo que gente cubana puede hacer: se llama Miami” e invitó a la audiencia a “ser ellos mismos” y aprovechar las oportunidades que el acercamiento entre los gobiernos ofrece.
“Creo en el pueblo cubano”, remarcó en español.
No obstante advirtió que aunque “como presidente de EE.UU. espero que se levante el embargo… aún si se levantará mañana los cubanos no progresarían si no hay cambios en Cuba”.
Los cambios que vengan –aseguró— van a depender del pueblo cubano. “EE.UU. no puede ni quiere imponer los cambios”.
“El futuro de Cuba tiene que estar en manos del pueblo cubano”, dijo otra vez en español, al tiempo que animó a su homólogo a no tener miedo a escuchar al pueblo cubano, como lo estaba escuchando a él mismo exponer “honestamente sobre las cosas que creo”.
“Pienso que todas las personas deben ser iguales ante la ley. Creo que los ciudadanos deben ser capaces de hablar lo que piensan… y criticar al gobierno, practicar su fe, y escoger a sus gobernantes”, aseguró.
Selección cubana de béisbol pierde ante Tampa Bay Rays
En un partido de béisbol cargado con ribetes simbólicos y que contó con la presencia -hasta la cuarta entrada- de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, los Rays de Tampa Bay derrotaron este martes 4-1 a la selección nacional cubana.
Fue la primera visita de un equipo profesional de Estados Unidos a la isla antillana desde 1999.
James Loney disparó un jonrón y produjo tres carreras, mientras que Matt Moore y los lanzadores de Tampa Bay maniataron a los cubanos hasta que Rudy Reyes conectó un jonrón en el noveno episodio.
Sin embargo, el juego no será recordado por el resultado, sino por la presencia de los dos mandatarios sentados en primera fila del Estadio Latinoamericano y disfrutando del deporte rey en Cuba y Estados Unidos.
Obama invitó a La Habana y al partido a la viuda del famoso pelotero cubano-estadounidense Jackie Robinson y a su hija Sharon, y se las presentó al presidente Raúl Castro antes del juego.
Robinson fue el primer jugador negro de las Ligas Mayores, y jugó en Cuba en 1947 con los Brooklyn Dodgers durante el entrenamiento de primavera del equipo.
Otros jugadores de las Ligas Mayores que asistieron y saludaron a Obama fueron Dave Winfield, Joe Torre y Derek Jeter. El lanzador de los Tampa Bay, Chris Archer le regaló al presidente estadounidense un guante de béisbol. Voa