El Partido Republicano le propinó en las urnas una derrota contundente a los demócratas y se tomó el Senado. Las cifras hasta el momento son 52 republicanos, 45 demócratas y 3 indecisos. Dicho triunfo le da el control de ambas cámaras a los republicanos, poniendo en peligro todos los programas creados durante los últimos seis años por la presidencia de Barack Obama, como la Reforma de Salud. La obstrucción de los republicanos se enfocará en los nombramientos judiciales y en inmigración. Los inmigrantes podrán ser los mayores perdedores del triunfo republicano que ahora tiene la mayoría en las gobernaciones, el Congreso y el Senado. Olvidémonos del aumento del sueldo mínimo y la protección del medio ambiente.

Norma Torres, quien fue electa este martes en California como la primera congresista nacida en Guatemala, dijo que una reforma de inmigración es casi imposible, al menos que favorezca a los indocumentados, a sus familias y los lleve a la adquisición de la ciudadanía. Torres, demócrata, saborea el triunfo mientras que las críticas se concentran en el presidente Obama, cuya popularidad sigue bajando. Para la mayoría demócrata, el triunfo republicano es una gran derrota.
El senador Mitch McConnell de Kentucky, remplazará a Harry Reid de Nevada, y pasa a ser el líder de la mayoría en el Senado. Dicha victoria tiene consecuencias altamente negativas para los latinos, especialmente en lo que se refiere a inmigración.
La batalla por el Senado, liderada por McConnell, viene fraguándose por años. Comenzó en enero del 2009 con la ascensión de Obama a la presidencia de los Estados Unidos y culminó el 4 de noviembre del 2014 con la victoria de los republicanos en las urnas. El senador de Kentucky logró su cometido y los republicanos ganaron, hasta el momento, los 7 asientos que necesitaban de los 36 en juego.
Con los republicanos en control total del Congreso, una reforma migratoria pasa de tener una posibilidad muy pobre de ser aprobada a convertirse una quimera inalcanzable.
A los “soñadores” les tocará seguir soñando pues unos de los puntos de contención que más ha enfurecido a los republicanos es la orden ejecutiva firmada por el presidente que protege a los “dreamers”. Los “soñadores”, a su vez, buscan conseguir una orden ejecutiva que impida que sus padres sean deportados.
Ahora más que nunca se ha debilitado la promesa del presidente Obama de emitir una orden ejecutiva que le haría posible a unos cuatro millones de indocumentados continuar viviendo legalmente en los Estados Unidos, al menos mientras él sea presidente. El nuevo presidente en el 2017 la puede cancelar con otra orden ejecutiva.
Es una orden ejecutiva de suma importancia y el congresista Luis Gutiérrez (4º Distrito en Illinois) dice que si el presidente no lo hace, los hispanos no solamente dejarían de votar por el partido, sino que también lo abandonarían. El costo político de no emitir esa orden ejecutiva “es nada comparado con la guerra civil política que se crearía en el Partido Demócrata si el presidente no hace un uso amplio y generoso de su poder,” dijo Gutiérrez en una entrevista reciente con el Guardian, en Colorado
La reforma de salud conocida como Obamacare, que ha beneficiado a millones de personas, seguirá siendo el blanco del rencor obsesivo de los republicanos que continuarán tratando de eliminarla.
El programa de reparación de la infraestructura nacional de carreteras, puentes y ferrocarriles que crearía millones de empleos en toda la nación, pasará al olvido total.
La protección del medio ambiente sufrirá grandes reveses pues el Senado no pasará ninguna ley que ayude a proteger el medio ambiente de los depredadores como los hermanos Koch de Kansas que están financiando (léase comprando) a todos los candidatos republicanos. Los hermanos Koch han gastado más de $400 millones en estas elecciones.
El aumento del sueldo mínimo a $10.10 la hora, que aumentaría el salario de millones de personas, muchas de ellas latinas, por cerca de $500 dólares mensuales, no tendrá ninguna posibilidad de pasar con los republicanos.

Con los republicanos controlando el Senado no habrá una ley de paridad en los salarios de las mujeres que desempeñan el mismo trabajo que los hombres.
Las elecciones legislativas del 2014 pasarán a la historia como las más costosas. Cerca de 4 billones (cuatro mil millones) de dólares fueron gastados por los candidatos de ambos partidos.
La contienda en Luisiana, porque ninguno de los candidatos consiguió la mitad más uno, irá a una segunda vuelta el 6 de enero.
Carlos Vélez / Velja47@yahoo.com