
La transformación es una constante universal que afecta nuestras vidas, desde el momento de nuestro nacimiento hasta que dejamos atrás nuestra existencia terrenal. En ocasiones el cambio y las circunstancias que la conducen son una fuente extraordinaria de alegría, pero la mayoría de las veces provocan sentimientos de incomodidad, miedo o dolor.
Nuestro papel como co-creadores de nuestro destino se consolida cuando decidimos, no resistimos y aceptamos los cambios que nuestra vida necesita. Cambios a nuestro favor que se convierten en una oportunidad para crecer y evolucionar. Así estás actuando como el verdadero arquitecto de tu vida.
Sin embargo, hay cambios inevitables en nuestras vidas y esa transformación tendrá lugar ya sea que lo queramos o no. Depende de nosotros si vamos a estar abiertos a las bendiciones ocultas en medio del caos y el desorden que traen los cambios. O vamos luchar contra los cambios, lo cual nos traerá más sufrimiento y dolor.
Los cambios indican que es el momento de iniciar una nueva etapa en nuestras vidas y solo tú tienes la llave que abrirá la puerta al futuro. Apóyate en los demás, en tus seres queridos. No luches solo o sola.
A menudo, cuando estamos insatisfechos con nuestras vidas, caemos en el hábito, que es muy común, de creer que si cambiamos ciertas cosas exteriores y materiales todo estará bien (un nuevo empleo, una nueva pareja, casa, carro o un hijo, etc.) y seremos más felices.
Esperamos resultados diferentes, viviendo y actuando de la misma manera. Pero debajo de la superficialidad de los cambios exteriores, sigue latiendo la verdadera razón de nuestra infelicidad.
Necesitamos una buena dosis de coraje para abandonar nuestros miedos, nuestras inseguridades y superar esa zona de comodidad que nos da una falsa sensación de seguridad. Sobrepasar la insatisfacción y ser felices no es tarea fácil.
Debemos tener valentía para afrontar los cambios y asumir nuestro crecimiento y evolución como nuestro máximo compromiso, de lo contrario estarás pasando por la vida sin vivirla.