Trabajadores del tren sin espacio para descansar

Una sala de descanso de la MTA repleta en Chambers Street el martes 25 de marzo. Foto obtenida por THE CITY.

Aunque la cantidad de usuarios del metro ha caído en picada por el coronavirus, los empleados de la autoridad de tránsito dicen estar teniendo problemas para mantenerse a distancia uno del otro en las áreas comunes de algunos terminales.

Por José Martinez, THE CITY @JMARTINEZNYC

Este artículo fue publicado originalmente por THE CITY el 26 de marzo de 2020.

THE CITY obtuvo imágenes tomadas este martes y miércoles en las salas de descanso para empleados de algunas de las últimas estaciones de El Bronx, Manhattan, Brooklyn y Queens en las que se ve a los trabajadores sentados uno cerca del otro. Esto a pesar de que las recomendaciones del gobierno, los médicos y la MTA han pedido que se mantenga una separación de al menos seis pies.

Una de las fotos, de la sala de descanso para empleados del terminal de Flatbush Avenue – Brooklyn College de las líneas 2 y 5, muestra a varios trabajadores en un área particularmente atestada.

“Algunos de estos salones son del tamaño de un armario de limpieza, y tienes a 16 personas ahí  a la misma vez. Eso son ocho equipos de trabajo”, dijo Kimberly McLaurin, maquinista desde hace 12 años. “Nos sentimos desprotegidos aquí.”

El martes, la MTA anunció cortes temporeros en el servicio de metro, diseñados en parte para limitar el número de empleados necesarios para mantener el sistema funcionando en un momento en que las ausencias han afectado las operaciones.

“La reducción en el servicio, que enviará a casa a los empleados no esenciales, servirá para proteger a usuarios y empleados”, dijo el miércoles el jefe de la MTA, Patrick Foye.

Más de 50 infectados

Tim Minton, portavoz de la agencia, dijo que, ante los cortes de al menos 25% en el servicio durante la crisis del coronavirus, la MTA ha comenzado a usar los trenes que no están corriendo como salas de descanso suplementarias.

Aunque el “Plan de Servicios Esenciales” entró en vigor el miércoles, THE CITY recibió fotografías tomadas esa misma tarde en las que se ve a nueve empleados compartiendo dos mesas en la sala de descanso del terminal de la línea N en Ditmars Boulevard.

Sarah Feinberg, presidente de la New York City Transit, dijo que la agencia está adaptando sus procesos “en tiempo real” para mantener seguros a sus empleados.

“Hemos estado trabajando de cerca con las uniones buscando soluciones, y, en conclusión, ningún empleado está obligado a entrar a una oficina de terminal abarrotada”, dijo a THE CITY.

Foye dijo que la agencia de tránsito regional ha confirmado 52 casos de infección de COVID-19 entre sus más de 70,000 empleados.

Por su parte, Bob Foran, director de finanzas de la agencia, dijo que la crisis le está costando a la MTA $125 millones por semana en ingresos de tarifas de viaje.

“La sociedad está en guerra con este virus, y los empleados de transporte están haciendo su parte para llevar a los trabajadores médicos y de primera línea a sus trabajos,” dijo Tony Utano, presidente de la Transport Workers Union Local 100. “Sin embargo, sigue siendo de vital importancia que los obreros reciban la mayor cantidad de protección posible. Algunas de estas situaciones tienen que ser corregidas inmediatamente. Es inaceptable.”

‘No hay suficiente espacio’

La MTA ha colgado letreros que leen: “Las reglas de distanciamiento social están en efecto en esta zona”. Sin embargo, los trabajadores dicen que tales reglas no se pueden cumplir dado el tamaño de las salas de descanso, las cuales según la agencia se están desinfectando a diario. Patrick Warren, director de seguridad, dijo que también ahí se les está tomando la temperatura a los trabajadores.

“Los equipos de trabajo se solapan, y todos estamos trabajando cerca de todos,” le dijo Crystal Young, conductora del tren 2, a THE CITY. “Mucha gente tiene miedo.”

Otro obrero, quien pidió no ser identificado, dijo que “es imposible” seguir todas las directrices en algunas de las facilidades para empleados.

“Simplemente no hay suficiente espacio para mantener seis pies de distancia social”, dijo.

Feinberg dijo que esperaba “llegar a un volumen perfecto de servicio para poder mandar a la gente a su casa y que no estemos saturando las salas de descanso y los baños”.

“Estoy ansiosa por mandar a la gente a su casa”, añadió.

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