
Como el gobierno no le ofrece una red de protección social adecuada a los inmigrantes recientes, muchos indocumentados, varias mujeres latinas optaron por manifestar su inconformidad. Verónica Leal fue el pasado 6 de abril hasta Albany, capital del estado de Nueva York, a protestar. No fue sola. Fueron otras mujeres que también se sentían excluidas y maltratadas. El trabajo de Leal en limpieza de apartamentos se había terminado con la pandemia Coronavirus y sus ahorros se acabaron. Sus clientes no la llamaron más.
Leal es de origen mexicano y trabajaba para sostener el hogar y a su hija. El desempleo la tiró al piso, pero aprendió a unirse a otras inmigrantes y se vinculó a la huelga de hambre de los trabajadores excluidos para presionar al gobierno estatal. Y ganaron porque obtuvieron 2.100 millones de dólares, aunque el dinero se acabó muy rápido. “Reconocer nuestra situación y luchar unificadas es la única solución”, dijo Leal.
Las protestas para que la gobernadora Kathy Hochul incluya en su presupuesto otros 3 mil millones de dólares para los trabajadores excluidos no han cesado. Han marchado en la ciudad de Nueva York y van rumbo a Albany para presionar a los legisladores.
(Este texto fue adaptado de la publicación The City que contó con el patrocinio de Documented y The Fuller Project)
