
Por Amy Goodman
“Proud Boys, retrocedan y estén alerta”. Sí, estas palabras pronunció ante los ojos de la Nación el presidente Donald Trump en su primer debate presidencial con Joe Biden. El moderador de Fox News, Chris Wallace, le había pedido a Trump que condenara a los supremacistas blancos. Con su respuesta, Trump hizo un llamado a la acción a los Proud Boys, un grupo de extrema derecha formado por partidarios de Trump en 2016, promoviendo abiertamente la violencia política.

El debate dejó algo en claro: Trump está desesperado por sembrar división en el país y desconfianza en el sistema electoral, y se empeña en reclutar la ayuda de militantes violentos. “Trump básicamente dijo que los destrozáramos. Esto me hace muy feliz”, escribió en las redes sociales Joe Bigg, destacado miembro de los Proud Boys (Orgullosos Muchachos) que cada día recoge más adeptos.
Christian Picciolini es cofundador de la plataforma para prevenir el extremismo a nivel global Free Radicals Project, pero en los años 90 integró un grupo de skinheads neonazis. En una entrevista para Democracy Now!, expresó: “Para los Proud Boys está muy claro lo que Trump estaba pidiendo: presión continua, violencia continua contra lo que él llama ‘la amenaza de la izquierda’. [Pero] no hay ninguna amenaza de la izquierda, porque si miramos históricamente, en los últimos 25 años, los de la extrema derecha, desde neonazis hasta supremacistas blancos y nacionalistas blancos, son responsables de casi el 100% de la violencia”.
Esta no es la primera vez que Trump acoge a extremistas violentos de derecha. En otra ocasión sugirió que el agresor adolescente blanco que mató a tiros a dos manifestantes de Black Lives Matter en Kenosha, Wisconsin, estaba actuando en defensa propia. También defendió a los neonazis, miembros del Ku Klux Klan y Proud Boys que participaron de la manifestación “Unite the Rigth” en Charlottesville, Virginia, en agosto de 2017, afirmando que eran “muy buena gente”.
Hace pocas semanas, en un mitin en Bemidji, Minnesota, Trump volvió a hacer alarde de su discurso racista al dirigirse con estas palabras a la multitud, compuesta en su mayoría por personas blancas: “Tienen buenos genes, lo saben, ¿verdad? Tienen buenos genes.
Donald Trump no oculta que es un aspirante a autócrata y se jacta de que será presidente por “doce años más”. Trump ha instado a sus seguidores a vigilar el acto electoral en los lugares de votación el día de las elecciones, en distritos predominantemente demócratas, lo que claramente sería una forma de intimidar y desanimar a los votantes. Ha amenazado con desplegar policías armados, ayudantes del sheriff e incluso militares para, según dice, “resguardar” los lugares de votación.
Y como si fuera poco, en medio de la mortal pandemia de COVID-19, que ha devastado a las comunidades de color de forma desproporcionada, Trump ha estado librando una campaña sin precedentes para intentar desacreditar la práctica popular y ahora salvadora de vidas de votar por correo.
Hace cien años, en Italia, Benito Mussolini reclutó a hombres jóvenes para unirse a su “squadrismo”, una fuerza voluntaria conocida como los Camisas Negras que aterrorizó y mató a sus oponentes. Hitler formó a los Camisas Pardas, que golpeaban brutalmente y asesinaban a sus enemigos. Ningún dictador podría haber tomado el poder sin estos leales ejércitos de matones paramilitares. Cuando Donald Trump insta a grupos como los Proud Boys a “retroceder y estar alerta”, debemos tomarlo en serio. Debemos poner el límite. Aquí no, ahora no, nunca más.
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español.