Vendedores ambulantes buscan legalizarse

 

Por Javier Castaño  — 

Desafiando el frío, alrededor de 300 personas marcharon este jueves en Manhattan para demandar permisos de trabajo a los vendedores ambulantes. La pandemia ha aumentado el número de vendedores en las calles de la ciudad de Nueva York. Su objetivo es legalizar este oficio.

“Los últimos alcaldes nos han prometido ayuda, pero no han hecho nada por nosotros”, dijo María Cabrera, quien tiene un camión de venta de comida ecuatoriana en la intersección de la avenida 35 y Junction Boulevard, en Elmhurst, Queens.  “Por eso tenemos que conseguir el permiso en el mercado negro para seguir vendiendo, además de pagar empleados y multas”.

Cabrera llegó a Nueva York en 1996 y vende comida en la calle desde el 2005. El permiso de la ciudad cuesta $250 al año, pero Cabrera le paga $20.000 a una señora ecuatoriana por usar su permiso por dos años. Dijo haber sido arrestada 5 veces y ha pagado 125 multas por 17 mil dólares a esta ciudad. “Nos multan por cualquier cosa, porque no mantenemos agua caliente o porque no tenemos la gorra puesta”.

Cabrera dijo que además del alto costo del permiso, todos los días debe comprar comida para preparar, pagar empleados y gasolina. Por ejemplo, el lunes pasado invirtió $220 y solo vendió $125. “Tuve que regalar la comida a los borrachitos que caminan por el vecindario”, dijo Cabrera.

Los vendedores ambulantes reciben ayuda del Proyecto de Justica Laboral (WJP), quienes organizaron la marcha de esta semana. Allí estaba Gustavo Ajche, un deliverista de comida que apoya a los vendedores ambulantes. “Si nos unimos, entonces podemos lograrlo y estamos confiando en la administración del nuevo alcalde Eric Adams”, dijo Ajche.

“Queremos más permisos de trabajo”, dijo Giri Iyengar, un voluntario de la organización de Queens El Hormiguero que apoya a los vendedores ambulantes.

María Cabrera vende comida ecuatoriana en la esquina de la 35 avenida y Junction Boulevar en Queens. Foto Javier Castaño

Los manifestantes gritaban consignas como “la lucha obrera no tiene fronteras”, “si se puede” y “sin permisos no hay paz”. El contralor de la ciudad de Nueva York, Brad Lander, dijo sentirse orgulloso de manifestar por la causa de los vendedores ambulantes. “La pandemia los ha golpeado mucho y debemos apoyarlos para que cambie la legislación”, dijo Lander en Times Square.

El año pasado se aprobó la ley 1116 que aumentará los permisos de los vendedores ambulantes en 4.000, en un período de 10 años que comienza este verano. Un proceso lento y selectivo que dejaría a miles de vendedores ambulantes sin permisos de trabajo. En el nuevo presupuesto de la gobernadora Kathy Hochul los vendedores ambulantes también se quedan por fuera de los mil millones de dólares que destinará a los pequeños negocios.

Por esta razón la senadora Jessica Ramos y la asambleísta Jessica González-Rojas, ambas de Jackson Heights, presentaron un proyecto de ley (A5081) para aliviar esta situación. Afectaría a ciudades con más de un millón de habitantes y consiste en aumentar el número de licencias, ampliar las horas en que puedan trabajar y que vender sin permiso no sea una ofensa criminal. Desde el año pasado, la policía dejó de supervisar a los vendedores ambulantes y esta responsabilidad le corresponde al Departamento del Consumidor y Protección del Trabajador de NYC. Esta agencia ha puesto más multas que la policía.

Los vendedores ambulantes han sido criticados por ocupar las aceras, quitarle clientes a los locales comerciales y no mantener la comida en sanas condiciones.

“No vamos a dejar que los representantes de finca raíz impongan sus leyes y queremos valorar las contribuciones de los vendedores ambulantes a esta ciudad como pequeños empresarios inmigrantes”, dijo la asambleísta González Rojas.

De acuerdo a los organizadores de la marcha en Manhattan, los vendedores ambulantes pagan en el estado de Nueva York 71.2 millones de dólares anuales en impuestos, generan $293 millones a la economía de esta ciudad, un total de $192 millones en salarios y crean 17.000 trabajos en los cinco condados.

“Tanto el alcalde Adams como la gobernadora Hochul reconocen la enorme contribución de los pequeños empresarios en la recuperación de la economía, pero no incluir a los vendedores ambulantes nos deja a medio camino”, dijo la senadora Ramos. “Debemos formalizar el trabajo de las tamaleras, de los vendedores de comida halal y otros vendedores ambulantes que contribuyen con sus negocios a la cultura y progreso de esta ciudad”.

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