Zumba contra pandemia en Parque Travers

Berkys Ramírez y Lisseth Mozo en el Parque Travers de Jackson Heights, Queens. Foto Mónica Quintero.

Por Mónica Quintero  — 

Al son de una bachata, un merengue o un reggaetón, más de 35 mujeres y hombres que no hablan el mismo idioma, han ido construyendo una comunidad de amigos. Se reúnen cada mañana en la plazoleta de Travers, un parque público ubicado en la avenida 34 número 76-9 en Jackson Heights, Queens. New York.

El encuentro lo lideran Berkys Ramírez y Lisseth Mozo, dos entrenadoras de Zumba, quienes en medio de la pandemia, decidieron dar clases gratuitas de baile a la comunidad. El ejercicio se ha convertido para muchos de los asistentes en una hora diaria de terapia física y mental.

“Aquí hay una mezcla increíble de mujeres que vienen de todas partes del mundo”, dijo Ramírez. “Nosotras recibimos un aporte voluntario, pero si alguien quiere unirse y no tiene dinero igual puede bailar, jamás le voy a decir a una persona que no puede bailar”.

Ramírez nació en República Dominicana, empezó como estudiante de Zumba. Meses después, se preparó y se convirtió en entrenadora. Durante nueve años fue la copropietaria de Mambo Fitness, el primer estudio de zumba en Corona, Queens.

“Teníamos un grupo muy bonito de zumba y cuando empezó la pandemia tuvimos que cerrar el negocio”, dijo Ramírez. “Luego decidimos ir a los parques a hacer ejercicio”.

El grupo de personas acompañando a Berkys Ramírez y Lisseth Mozo después de una clase de zumba. Foto Mónica Quintero.

El proyecto de baile en los parques, que comenzó como una solución alternativa para mitigar el riesgo de contagio por Covid-19, cumplirá en verano del 2022, un año y medio.

“Tenemos amas de casa que viven en rutina, mujeres que muchas veces tienen que lidiar con el machismo”, dijo Mozo. “Las mujeres que vienen a nuestras clases no solo asisten para hacer ejercicio, sino también para recordar que son valiosas”.

Mozo, nació en Perú, emigró a los Estados Unidos en busca de un tratamiento médico, su diagnóstico era ovario infantil. La enfermedad no le permitía tener hijos. Ahora, asegura que su hija la sanó y la salvó.

“Soy mujer, no ha sido fácil, todas tenemos un camino diferente, pero lo tenemos que pasar” dijo Mozo. “Al principio, iba a las clases de zumba para oxigenarme de la cotidianidad, luego me convertí en entrenadora”.

El grupo de danza se ha convertido en la compañía que muchos necesitaban.

Lourdes Alvarenga, Inmigrante brasileña, es una de las mujeres que asiste sin falta a las clases de zumba. Alvarenga vive en Estados Unidos hace 25 años y trabaja como administradora de hogar en una casa de familia.

“Mi autoestima estaba muy baja y no hacía nada diferente a mi trabajo”, dijo Alvarenga. “Ahora soy parte de una comunidad, estas actividades son buenas para personas que como yo están solas acá”.

Otra de las mujeres que se beneficia de la buena energía y los movimientos con un propósito que dirigen Ramírez y Mozo es Loren Quiroz, mexicana, ama de casa, quien desde hace 27 años vive en Queens, New York. 

“Yo bajé 50 libras bailando, lo que hacemos aquí transformó mi vida de manera positiva”, dijo Quiroz. “Conocí muchas personas, yo no tenía amigos y ahora tengo amigos”.

Las clases de zumba son de lunes a viernes de ocho a nueve de la mañana. Los fines de semana las dirigen otros entrenadores, quienes al igual que Ramírez y Mozo entregan todo su entusiasmo a la comunidad.

“Bailaremos hasta que la comunidad no los permita”, dijo Mozo.

 

 

Scroll to Top