Haga una pausa en su vida y relájese

Aprender a relajarse y escuchar el corazón es importante para generar cambios en la vida.

A veces nos resulta difícil ver lo bueno en personas, lugares o situaciones que no son de nuestro agrado. Nos enfocamos en las cosas que no nos gustan en nuestras vidas como una forma de impulsar nuestros esfuerzos para generar cambios.

No hay nada malo en esto y es una de las formas en que progresamos. Sin embargo, si quedamos demasiado atrapados en esta forma de ver el mundo, perdemos el contacto con nuestra capacidad de agradecer.

A veces, lo que realmente necesitamos es animarnos a mirar profundamente en todas las situaciones de nuestra vida para ver la bondad inherente en el corazón de todo.

En el centro de esta postura se halla la práctica de la aceptación incondicional, que puede generar miedo porque sentimos que se nos pide que no cambiemos las cosas que no nos gustan. Pero cuando pensamos de esta manera, todavía estamos operando en la superficie de nuestras vidas. No estamos escuchando nuestro interior.

Para sentir la belleza y la calidez de la plena aceptación, tenemos que estar dispuestos a ir al fondo, a lo que es el origen de la manifestación externa de nuestras vidas.

Este lugar tan profundo del ser es el origen de todo cambio duradero, pero hay una paradoja. Cuando estamos en ese fondo, a menudo no sentimos la necesidad de cambiar nada.

Desde este lugar podemos llegar a experimentar la pura belleza del proceso y vemos que todas las cosas cambian a su debido tiempo. No necesitamos forzar nada. Si hay cosas que necesitamos cambiar, desde este lugar de serenidad podemos generar el cambio fácilmente, guiados por una energía que reside en el centro mismo de nuestro corazón.

En nuestra cultura centrada en el hacer y el producir, en llevar una vida activa y orientada a objetivos, aprendemos a desconfiar de la quietud. Le damos más importancia a participar en un trabajo ajetreado que está en la superficie de la vida. Olvidamos la profundidad de los pensamientos y la quietud que nos pueden llevar a la dicha y la paz espiritual.

Esta tendencia puede apartarnos de ver lo bueno que está en todas las cosas. Y todo lo que tenemos que hacer para volver a ver, es detenernos por un momento, dejar de lado nuestras ideas preconcebidas y nuestras agendas. Dirigirnos al centro mismo de nuestros corazones, recordando que solo desde allí podemos ver verdaderamente. Tome las cosas con calma que así tiene más control de su vida y no comete tantos errores por andar a las millas. Respire, relájese.

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