
Del estado de Texas han salido buses con indocumentados de Venezuela, Colombia, Honduras y Cuba, entre otras naciones. Su destino es la capital estadounidense. El gobernador de ese estado, Gregg Abbott, quiere enviar un mensaje a la Casa Blanca: En Texas no los queremos y aquí se los traemos. Una vez llegan a Washington DC son liberados.
El pasado marzo hubo más detenciones en el frontera que en cualquir otro mes en los últimos 20 años. Con la cancelación del Título 42, que impide el ingreso de indocumentados por razones de salud, se espera que aumente el número de inmigrantes tratando de cruzar la frontera entre México y los Estados Unidos.
El río Bravo con más de 3.034 kilómetros de largo es buena parte la frontera natural entre México y Estados Unidos, al estado de Texas le corresponden 2.018 kilómetros en la línea divisoria de ese caudal por lo que el gobernador Abbott dice que pondrá en práctica un control más estricto de la frontera, y no solo en los puntos donde podrían entrar migrantes indocumentados sino también por los puntos de chequeo.
La semana pasada las revisiones adicionales en los transportes de mercancías generaron kilométricos colas de camiones que transportan mercancías hacia Estados Unidos lo que ha llevó al gobierno mexicano ha remitir misivas a la administración Biden y a ambas bancadas del legislativo federal en Washington para encontrar soluciones inmediatas a esa medida unilateral del gobernador Abbott.

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Una carta enviada por el Senado de México a sus pares en la capital estadounidense y con copia a la vicepresidente Kamala Harris y al mismo gobernador Abbott planteaba con términos técnicos el asunto.
“La frontera entre México y Estados Unidos es el territorio con más movimiento en el mundo (…) En el caso particular del estado de Texas, el flujo comercial representa alrededor de 442.000 millones de dólares y tenemos 1.900 kilómetros de frontera con 28 cruces internacionales”, resume la carta, al medir la magnitud del “bloqueo” puesto por el jefe de ejecutivo de Texas.
Entre jueves y viernes con el caos generado por las dobles inspecciones Texas retrocedió y firmó acuerdos de entendimiento con los gobernadores de Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Nuevo León para “agilizar el tránsito de vehículos comerciales”, los que en términos generales ampliarían revisiones en puntos de salida de los transportes con suministros con destino a Estados Unidos.
Texas deroga orden de inspección de camiones en la frontera
En la oposición demócrata en Texas ven la acción tanto de los autobuses con inmigrantes como el “bloquear el tráfico comercial” como parte de una campaña política por la reelección del gobernador.
El candidato demócrata a la gobernación de Texas, Beto O’Rourke salió al paso a lo que consideró el resultado de una campaña de un “político incendiario que ha puesto una mecha a la economía de Texas al cerrar el comercio con México”, todo para ganarse “puntos políticos baratos”.
Y cuando la cosa salió mal para Abbott reitera el candidato O’Rourke “quiere crédito por apagar un incendio que el mismo empezó, anunciando estos ridículos acuerdos de seguridad. Los texanos no olvidarán el caos que Abbott causó a nuestra comunidad y nuestras comunidades fronteriza”, dijo.
El director ejecutivo de Casa de Maryland, Gustavo Torres, dice que las acciones tienen un impacto “terrible” en las comunidades y sobre todo en los migrantes vulnerables que buscan protección.
“Es una manipulación política lo que está haciendo (…) quiere demostrar que es un gobernador fuerte antiinmigrantes para su base republicana que nos odian y esa es la única razón por la que él está haciendo eso”, opina Torres.
Traslado de migrantes de Texas a Washington -Gustavo Torres- CASA
La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, definió las líneas ante las acciones del gobernador en rueda de prensa la semana pasada y dejó claro que el manejo del tema migratorio por imperativo legal corresponde sólo al gobierno federal.
Y que el gobernador debe entender los límites de sus acciones incluso aquellos como intentar enviar inmigrantes en proceso de asilo de forma obligada a Washington DC.
Pues nadie puede ser “sabido a la fuerza a un autobús” cuando los oficiales del Departamento de Seguridad Nacional valoran que una persona merece la oportunidad de presentarse ante un juez de inmigración para solicitar asilo, esta goza de libertad de movilización dentro del territorio, explico. Voa

